La saga Final Fantasy ha sido fuente de innumerables historias, pero pocas de ellas son tan oscuras, complejas y encaminadas hacia lo político como la de Final Fantasy Tactics. Aquí, los héroes son peones, los villanos se ocultan en las sombras y la religión se convierte en un arma.
Tras años de ausencia, y luego del buen recibimiento de Tactics Ogre Reborn, Square Enix nos entrega una remasterización que no solo honra una narrativa que marcó época, sino que permite redescubrir sus dilemas políticos y su sistema táctico con nuevos ojos. Eso sí, como es costumbre, hay una “metida de pata monumental”, pero mejor sigue leyendo y continuemos con la reseña de Final Fantasy Tactics: The Ivalice Chronicles.

El poder no se hereda, se toma.
Sé que esta historia se contó hace ya 28 años, pero volver a vivirla y compartirla sigue siendo un placer. Y no te preocupes que no voy a soltar spoilers, aunque eso será todo un reto, pues desde el primer capítulo te vas a quedar con la boca abierta.
Todo arranca cuando el rey Ondoria Atkascha III muere y el reino de Ivalice entra en caos. Dos bandos nobles, conocidos como el León Negro y el León Blanco, se pelean por el control del territorio. En medio de esa guerra están Ramza y Delita, dos amigos que vienen de mundos muy distintos: Ramza es noble, Delita no.

Después de un evento muy desafortunado, Delita se aleja de Ramza y empieza a ver el mundo con otros ojos. Lo que parecía una simple pelea entre reinos se convierte en una lucha de clases, donde ambos buscan justicia, pero cada uno lo hace a su manera. Y eso los lleva por caminos muy distintos.
Ramza quiere hacer lo correcto, pero pronto se da cuenta de que los ideales no bastan. Delita, por su parte, empieza a moverse entre los más poderosos, aprendiendo a jugar el juego político, aunque nunca olvida que esa misma clase fue la que lo marcó.

Mientras tanto, hay algo más grande detrás de todo: una organización religiosa con mucho poder, secretos que nadie se atreve a contar y unas piedras misteriosas que parecen tener un papel clave en todo lo que está pasando.
Lo que hace especial a esta historia es que no te trata como un niño. Te lanza preguntas incómodas, te hace pensar en quién tiene razón y te obliga a tomar decisiones que no siempre tienen una respuesta clara. No hay héroes perfectos ni villanos de caricatura: todos tienen motivos, y eso lo hace mucho más real.
Estrategia pura y dura.
El corazón de Final Fantasy Tactics: The Ivalice Chronicles es su combate por turnos, que se desarrolla sobre escenarios divididos en cuadrículas y guiado por una línea de tiempo. Cada movimiento, ataque y habilidad deben calcularse con precisión, teniendo en cuenta la elevación del terreno, la dirección del personaje, el alcance de las armas y el CT, un parámetro que determina cuán pronto podrás actuar.
Esto hace que no sea un juego para impacientes; la estrategia es clave, y una mala decisión puede costarte la batalla, especialmente en los combates en cadena, donde no hay descanso entre un enfrentamiento y otro.

Como en todo JRPG, tienes habilidades especiales que facilitan las batallas y, como diría Barbie, “tú puedes ser lo que quieras ser”. Aquí tienes a tu disposición 20 trabajos diferentes para personalizar a tu grupo.
Al combatir, tus unidades ganan puntos de experiencia para subir de nivel y Puntos de Trabajo (JP) para desbloquear nuevas habilidades. El sistema de trabajos no es lineal: las opciones más avanzadas exigen dominar varios oficios previos, lo que te obliga a salir de tu zona de confort y experimentar.

Cambiar de trabajo no supone perder el progreso previo, ya que puedes equipar habilidades de oficios anteriores. Por ejemplo, un Caballero puede usar las magias de un Mago Blanco si las aprendió previamente, tan solo debes equiparlas en el espacio extra de habilidades de acción.
También hay otros tipos de habilidades, como las de reacción (se activan bajo ciertas condiciones), de movimiento (mejoran tu desplazamiento) y de soporte (otorgan ventajas pasivas), permitiendo crear combinaciones únicas para cada personaje.

Fuera del campo de batalla, te mueves por un mapa del mundo, visitando ciudades, castillos y muchos campos de batalla. En las ciudades encontrarás tiendas para comprar equipamiento, además de la útil taberna donde puedes escuchar rumores o aceptar recados (Errands).

Estos recados consisten en enviar hasta tres miembros de tu grupo a una misión que dura varios días. A su regreso, traen botín y una pequeña cantidad de JP. Sin embargo, este sistema es poco eficiente: se ganan muchos más puntos de trabajo al combatir, por lo que los recados se sienten más como una curiosidad que como una mecánica esencial.

Si necesitas más soldados, el Gremio de Guerreros te permite reclutar nuevos compañeros. El problema es que siempre empiezan en nivel 1, lo que obliga a un tedioso grindeo para ponerlos a la par de tu grupo principal. Por ello, es mucho más práctico centrarse en los personajes que se unen a tu causa de forma orgánica durante la historia, ya que siempre llegan con un nivel adecuado.

Y en el Poacher’s Den descubrirás que matar monstruos también sirve para ahorrar. Al derrotar enemigos equipando la habilidad Poach, obtienes sus pieles, que puedes vender en este lugar para comprar objetos raros y equipamiento a un precio muy reducido.
Visualmente, el juego luce muy bien. La remasterización mejora texturas, suaviza el pixel art y agrega un magistral trabajo de voz a todos los diálogos, lo cual eleva la experiencia narrativa a otro nivel. Para los más puristas, también se incluye la versión original sin mejoras de calidad de vida como autoguardado o fast forward en cinemáticas. Eso sí, ojo: esta versión clásica no incluye trofeos ni logros, así que si te importa ese detalle, mejor piénsalo dos veces.





Pero no todo es celebración. El mayor error de esta edición ha sido no incluir una traducción al español. En un juego donde se lee tanto, y que además utiliza términos medievales y políticos, incluso quienes tienen un nivel medio de inglés pueden quedarse perdidos. Es una decisión difícil de justificar, y se siente como una cachetada directa al jugador hispanohablante.
Ignorar nuestra comunidad en pleno 2025 no solo es una mala jugada: es una muestra de que, para algunos estudios, aún somos invisibles. Y eso duele más que cualquier derrota en el campo de batalla. Sin más que agregar, no olvides que Final Fantasy Tactics: The Ivalice Chronicles ya está disponible en PlayStation, Xbox, Nintendo Switch y PC vía Steam.

EN RESUMEN
Final Fantasy Tactics: The Ivalice Chronicles es la remasterización definitiva de una obra maestra del rol táctico. Su profunda narrativa política y el complejo sistema de Trabajos siguen siendo tan brillantes hoy como hace 28 años, su único y gran defecto es la incomprensible ausencia de una traducción al español.
CALIFICACIÓN: 8.5/10


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