Desde el jugador más casual hasta el más hardcore, todos conocen a Hideo Kojima, un desarrollador legendario, padre de Metal Gear, Policenauts y Zone of the Enders. Aunque siempre tuvo libertad creativa, fue a partir de la creación de su propio estudio cuando pudo dar rienda suelta a todas esas ideas locas que pasan por su mente.
Así que en 2019 lanzó Death Stranding, un título extremadamente polémico que llevó la narrativa y la jugabilidad a lugares nunca antes vistos. Y el pasado 26 de junio, los usuarios de PS5 recibieron la tan esperada secuela. ¿Valdrá la pena? ¿Es lo mismo que el primero, pero en otro mapa? Pues sigue leyendo y entérate de todo en nuestra reseña de Death Stranding 2: On the Beach.

Esta historia continuará…
Ha pasado casi un año desde los eventos del primer Death Stranding; Sam y Lou viven juntos en paz, escondidos en un apartado búnker en México. Sin previo aviso, Fragile aparece y le pide a Sam que conecte México a la Red Quiral.
Una tarea minúscula si la comparamos con la expansión de la UCA en Estados Unidos. A regañadientes, Sam acepta y cumple rápidamente su misión (esta parte funciona como un tutorial). A su regreso, la tragedia ha ocurrido, y… No te haré spoilers.

Fragile nos revela que ha creado Drawbridge, una nueva empresa que se dedica a realizar envíos y conectar a más personas a la Red Quiral. Ahora, la misión principal será reconectar Australia, y así comienza nuestra aventura en un nuevo continente con cientos de cosas nuevas por descubrir.
Harder, better, faster, stronger.
Y como la canción de Daft Punk, Death Stranding 2: On the Beach es más difícil, mejor, más rápido y más potente que la entrega anterior. Sin embargo, el núcleo jugable no ha cambiado: debemos movernos de un punto A a un punto B y realizar una entrega.
Esto hace que quien no ve más allá de FIFA y Free Fire le llame un “Rappi Simulator”, pero este juego no se limita a entregar paquetes: el viaje entre entregas es lo que lo hace unico y especial.
Tenemos terror gracias a la aparición de las EV (entes varados), que ahora son más grandes y más terroríficos, algunos incluso tienen ojos, lo que obliga a que caminar despacio y en silencio no sea suficiente: ahora habrá que luchar o ser aún más sigilosos.



Sin embargo, nosotros también somos más fuertes: será posible capturar a los EV (¡sí, como en Pokémon!) e invocarlos para enfrentar a un jefe o a otra EV de gran tamaño.
La acción vendrá de parte de dos facciones, la primera los sobrevivientes armados, personas que decidieron vivir fuera de las ciudades bajo tierra y que atacan a cualquier portador con quien se crucen.
Ellos se encuentran en bases fortificadas y, aunque el sigilo sigue siendo una opción, el combate es más satisfactorio. Esto se debe a la aparición de las balas multipropósito: ahora disparar a un ser vivo no resulta en su muerte, ya que la mayoría de las armas emplean balas de goma para dejarlos inconscientes. Diles adiós a los largos paseos cargando cuerpos para incinerar.



La segunda facción son los mecha fantasmas, vinculados fuertemente a la historia, así que no ahondaré en detalles para no arruinarte la experiencia. Con ellos, podrás usar hasta lanzacohetes y destrozarlos; olvídate de la sutileza y convierte a Sam, en el Rambo del futuro.


Eso sí, ten cuidado de quedarte sin munición: son más letales que los sobrevivientes y creo que también más listos. En varias ocasiones los vi coordinándose, enviando unidades cuerpo a cuerpo para arrinconarme, mientras los de largo alcance no dejaban de dispararme.
Fuera de estas amenazas, también existen desastres naturales que harán tus viajes aún más complicados. De manera aleatoria pueden ocurrir incendios, terremotos, avalanchas, tormentas de nieve o arena e incluso deslizamientos de rocas. Por eso, la prevención es vital antes de emprender cualquier pedido.
Así como tenemos mejores enemigos, también tenemos mejores formas de obtener recursos, como las minas y el monorriel. Ya no tendrás que deambular por el escenario buscando 1000 de metal: será posible minar recursos (gastando buena cantidad de Quiralio) y llevarlos rápidamente a una base de operaciones.

Sin embargo, al igual que con las carreteras, necesitarás viajar a los puntos de creación y cumplir con los requisitos de aleaciones y químicos necesarios para construir las bases del monorriel. Una vez construido, solo tendrás que preocuparte de minar y transportar.
Y hablando de viajes, contarás con el DHV Magellan, una especie de submarino que puede desplazarse por las corrientes de alquitrán. Además, servirá como tu base principal, donde puedes descansar, dialogar con tus amigos, entrenar en realidad virtual e incluso tomar fotos.

Aunque la nave es genial, lo más destacable es la tripulación: la energía de Rainy, la inocencia de Tomorrow, el misterio de Tarman y las locuras de Dollman. Todos hacen que Sam se abra más y aprenda a no ser tan tímido.



De hecho, Dollman te acompañará durante toda la aventura, e incluso podrás usarlo como un “dron” de reconocimiento. Pero lo más sorprendente es la naturalidad de los diálogos entre él y Sam, como si Kojima hubiera anticipado cada situación posible del juego.
Ahora bien, Sam cuenta con un sistema de habilidades que te permitirá afinar aún más tu forma de jugar. A medida que completes solicitudes, ganarás puntos APAS para mejorar tu puntería, la velocidad de recarga de tus armas y el escáner, o incluso para dar “me gusta” por más tiempo a las estructuras creadas por otros jugadores.

Finalmente, y como has podido ver en las capturas (las hicimos en PS5 Pro)la calidad gráfica es abrumadora: cada rincón está recreado con gran detalle, el mundo se siente vivo. Ya no hay kilómetros de vacío; en cada momento de tu viaje, querrás desviarte para rescatar un animal, acabar con una base enemiga o detenerte a admirar cómo caen las rocas tras un terremoto.
La música vuelve a tomar protagonismo, con temas originales y algunos éxitos comerciales. Cada melodía acompaña perfectamente el viaje de Sam y, en los momentos de mayor tensión o emotividad, te pondrá la piel de gallina.
Sin duda, estamos ante una obra maestra, Kojima nos da una versión perfeccionada del primer Death Stranding, y como si fuera poco innova de tal manera que le da un nuevo sentido a la palabra perfección.

EN RESUMEN
Death Stranding 2: On the Beach es una obra maestra que supera al original: más grande, profunda y desafiante. Con una historia cautivadora, jugabilidad perfeccionada y un mundo lleno de vida y sorpresas.
CALIFICACIÓN: 10/10


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