Se habla mucho de Capgod (Capcom) y su camino hacia la grandeza, pero ya es justo hablar de Godnami (Konami). El estudio nos ha dado grandes entregas como el remake de Snake Eater o la colección de Metal Gear. Pero no solo de relanzamientos vive Konami, pues ha revivido una de sus más grandes IP, primero con Silent Hill f y ahora con Silent Hill: Townfall.
Esta vez dejamos atrás la valentía con que Hinako sobrevivió a Ebisugaoka y pasamos a una experiencia enfocada en sigilo y supervivencia con Simon Ordell. Este hombre llega a St. Amelia, una aislada isla de Escocia. Allí investigará a la misteriosa organización CEG y buscará el origen de los fenómenos paranormales que ocurren en este lugar.

Los secretos de St. Amelia
Uno de los mayores aciertos del juego es la forma en que se desarrolla todo este misterio. De principio a fin querrás saber qué ha ocurrido en este pueblo costero. Cada rincón cuenta su propia historia mediante notas y pósters dejados por los habitantes antes de desaparecer. Sin embargo, el secretismo inicial puede alejar a jugadores impacientes, pues avanzas sin mayor contexto. Aun así, la ambientación y el miedo a lo desconocido tienen la suficiente fuerza para sostener toda la experiencia.
Aunque técnicamente no es la primera vez que la saga tiene una estructura dual, sí estamos ante la primera entrega con dos protagonistas completos. Como sabrás, en Born from a Wish de Silent Hill 2 controlamos a Maria, pero fue un breve contenido adicional. En Townfall, en cambio, Zoe Ellis tiene un peso narrativo total. La aventura alternará entre su perspectiva y la de Simon, esto modifica la forma en que experimentas el terror.


Con Simon tienes mayores opciones de combate y defensa. Las armas contundentes son más habituales e incluso dispondrás de una pistola y una escopeta. Con Zoe la situación cambia, en los primeros compases no tienes con que defenderte y consigues un arma bien entrada la trama.
Las armas cuerpo a cuerpo se van rompiendo con el uso, así que la sensación de debilidad no desaparece aunque tengas algo en la mano. La tele portátil de Simon es reemplazada por un beeper que ya no ve a través de las paredes, aunque sigue indicando la ubicación del enemigo.

Cada bala cuenta, cada paso también.
Sin duda, volvemos por todo lo alto a las raíces del survival horror. Explorarás St. Amelia midiendo cada paso con cuidado, ya que la escasez de suministros te obligará a revisar cada esquina. Esa tensión constante marcará tu ritmo de avance, el miedo a explorar compite siempre con el temor a quedarte sin provisiones en los peores momentos.



La gran novedad de esta entrega es el dispositivo CRTV. Se trata de un pequeño televisor portátil que sirve como detector de enemigos, guía de navegación e incluso ayudará con pistas para resolver los puzles. Personalmente, prefiero este sistema antes que la clásica radio. Detectar a los enemigos a través de los muros te permite planificar mejor el avance en un juego donde las oportunidades de sobrevivir son escasas.

Ahora bien, el ritmo decae cuando hacen acto de presencia los enemigos invulnerables. Esperar oculto durante minutos a que el monstruo cambie de ruta resulta tedioso. Estos bloqueos alargan el progreso de forma artificial, frenando una experiencia que en el resto de apartados fluye de maravilla.
Y qué sería de un Silent Hill sin puzles. Estos son probablemente el aspecto más sólido de la jugabilidad y no se limitan a resolver glifos en una sala. Tendrás que explorar los escenarios en busca de pistas y objetos que siguen una lógica perfecta cuando los resuelves, aunque antes de llegar ahí son un verdadero quebradero de cabeza.



Esto hace que sensación de triunfo al completarlos sea indescriptible. Sin embargo, también existen puzles mucho más simples donde solo sigues instrucciones, especialmente en los capítulos de Zoe, lo que hace que el cambio de jugabilidad entre personajes se sienta algo irregular.
Completar la historia principal te tomará entre 12 y 15 horas. Luego de esto liberarás el modo New Game Plus, aunque este solo conserva tu conocimiento y ciertos coleccionables. La rejugabilidad se basa en desbloquear los cinco finales disponibles.

St. Amelia luce tan bien que duele.
Donde Silent Hill: Townfall se lleva todas las palmas es en su apartado técnico. Gráficamente es impresionante y cada rincón rebosa detalles. Lo probamos en PC con una RTX 5080, logrando un apartado visual que quita el hipo, es lo más cercano al fotorrealismo que hemos visto sin mods. Calles, interiores y la dimensión alternativa lucen impecables, con monstruos que aterran con solo mirarlos.
El único lunar viene con la optimización. Siempre jugamos a más de 100 FPS, pero los fotogramas caen más de un 40% al ingresar a nuevas zonas o cruzar puertas de edificios. La comunidad también reportó cierres inesperados y stuttering en equipos más modestos, problemas que el estudio ya anunció que solucionará mediante futuros parches.






Finalmente, Silent Hill: Townfall es una entrega que entiende a la perfección cómo construir una atmósfera, generar intriga y mantenerte tenso durante horas. St. Amelia es el escenario ideal para continuar la saga, con un ritmo pausado que honra la identidad histórica de la franquicia.
Por lo que para quienes disfrutan del survival horror que exige paciencia, castiga los errores y recompensa la exploración, Silent Hill: Townfall es una de las mejores entregas de la saga en muchos años y una prueba de que Konami, cuando se lo propone de verdad, todavía sabe exactamente qué hacer con sus IP más valiosas. Sin más que agregar, te recuerdo que Silent Hill: Townfall ya está disponible en exclusiva para consolas en PlayStation 5 y en PC vía Steam y Epic Games Store.

Reseña Silent Hill: Townfall
EN RESUMEN
Silent Hill: Townfall es un regreso a las raíces del survival horror que la saga necesitaba. Su atmósfera opresiva, el misterio de St. Amelia y la dualidad entre Simon y Zoe construyen una experiencia tensa y absorbente. Konami, cuando quiere, sabe lo que hace.
CALIFICACIÓN: 8/10


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