Los juegos de administración de granjas cada vez quieren agregar más y más mecánicas para hacer la experiencia lo más realista posible. Sin embargo, hay desarrolladores como Soedesco que apuestan por la simplificación. Es por esto que en nuestra reseña de Farming Camp descubrirás que no todo es plantar y cosechar. También hay espacio para la narrativa, los minijuegos y una buena dosis de verano.
Este título te pondrá en la piel de la joven Alessandra, quien junto a sus amigos formará parte del Campamento Agrícola de Villaperenne. Al igual que en The Blood of Dawnwalker, tendrás 30 días para salvar a tu familia. Digo, para convertirte en el mítico Granjero de Villaperenne.

Aunque la premisa suena a la típica historia donde una citadina recibe un par de clases y se vuelve leyenda. Farming Camp va por otro camino. La narrativa tiene sus propios giros de trama. De verdad te hace sentir dentro de un campamento de verano aprendiendo, equivocándote y conociendo a tus compañeros.
No es una historia profunda, pero sí una con suficiente personalidad para mantenerte enganchado más allá de las tareas del campo. Tus compañeros de campamento son muy diferentes en cuanto a personalidad. Aunque sus líneas argumentales no son las más elaboradas, notarás una evolución a medida que los vas conociendo mejor.

Una corta semana laboral
La semana en Farming Camp tampoco funciona como en otros títulos del género. Solo trabajarás de lunes a viernes, con algunas excepciones muy puntuales para el fin de semana. Cada lunes los profesores te asignarán metas que deberás completar antes del sábado en la mañana.
Ese día se realizará una competición de cocina al puro estilo de un reality show, con más rivales en sala y una receta que seguir al pie de la letra. El ganador sumará puntos para su grupo, lo que le da un componente competitivo sutil pero efectivo al ciclo semanal.
Afortunadamente no trabajarás sola. Tu equipo, llamado Mermelada de Arándanos, cuenta con Rey y Myke. Cada día tendrás que asignarles una tarea para la mañana y otra para la tarde, dejándote tiempo para completar las restantes.

Aquí la planificación importa más de lo que parece. Tus compañeros no son los más experimentados en la granja y, aunque mejoran con la práctica, si necesitas cierta cantidad de un producto es mejor hacerlo tú misma antes que confiar en que ellos alcancen la cifra.
Cada una de las actividades disponibles consume tiempo del día, dividido en mañana, tarde y noche: cultivar verduras, pescar, cuidar animales y hacer mantenimiento al campamento. Sin embargo, la noche no sirve para trabajar, sino para hablar con tus compañeros e ir avanzando en sus tramas personales.

Más allá de las tareas típicas de granja, el juego está lleno de minijuegos que hacen más amena la experiencia. Podrás eliminar plagas de tus sembrados en un simpático juego tipo whack-a-mole, mover una canasta para atrapar huevos que caen, cortar madera o hacer dominadas en una barra. Incluso podrás tocar la guitarra para que tu cosecha germine antes y ordenar alfabéticamente los libros de la biblioteca durante el mantenimiento.




Pixel art de calidad
En cuanto a lo técnico, el juego cuenta con un pixel art precioso y detallado donde los personajes, los animales y hasta el más pequeño ricon del campamento luce espectacular. La banda sonora acompaña muy bien cada momento con tonadas que refuerzan el tono relajante de la aventura.
Como era de esperarse con este estilo gráfico, la optimización es excelente, con apenas 2 GB de RAM ya estás listo para inscribirte en el campamento.



Tristemente, no todo es felicidad. Aunque para esta reseña de Farming Camp jugamos en una versión previa que puede corregirse, hablar con compañeros, recoger objetos del piso o activar minijuegos resulta frustrante.
Debes estar posicionado en la dirección y el punto exacto para interactuar. Aunque el icono de acción aparezca sobre tu cabeza, hasta que no te ubiques milimétricamente el juego no responde. Es un problema de control que rompe el ritmo en un título pensado precisamente para relajarse.


Finalmente, Farming Camp es una experiencia corta comparada con otros referentes del género, ya que en menos de veinte horas llegarás al final de su historia. Sería injusto llamarlo un simulador puro, al estar delimitado por un campamento, metas diarias y un límite de tiempo, es más una aventura cozy sobre granjas que un simulador tradicional.
Sin más que agregar, te recuerdo que Farming Camp llegará mañana 24 de septiembre a PC vía Steam, PlayStation 5, Xbox Series X|S y Nintendo Switch. Una demo ya está disponible en exclusiva para PC.

Reseña Farming Camp
EN RESUMEN
Farming Camp es una aventura cozy que cambia la gestión de granjas por un campamento de verano lleno de minijuegos y personajes entrañables. Su pixel art y su banda sonora son una delicia, y la historia, aunque sencilla, tiene sus giros y sorpresas. Ideal para desconectar, pero no para quienes buscan una simulación profunda.
CALIFICACIÓN: 8/10


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