Los roguelites espaciales cada vez son menos, el género se ha ido olvidando poco a poco y, seamos sinceros, las mecánicas se están quedando obsoletas y no hay mucho de donde innovar. Aun así, Omen llega para demostrar que el género todavía tiene mucho que ofrecer.
Desarrollado por Codex Interactive, este título nos pone al mando de un Astral, un piloto inmortal que ha sido enviado a investigar el colapso del Imperio Samarin, el cual ha sido devastado por una calamidad conocida como El Velo. Y aunque esta premisa es interesante, lo que realmente define a Omen es su jugabilidad, una mezcla entre exploración, gestión de recursos y defensa de bases.

Omen te llevará a los Sistemas Fragmentados, un rincón del universo donde los Voidborn sobreviven en megaestaciones tras la catastrófica Segunda Gran Caída. Ahora, la amenaza de El Velo acecha y el Imperio Samarin se desmorona bajo su avance implacable.
Esta historia se cuenta a través de misiones y encuentros con cuatro facciones enemigas: piratas, legiones de traidores, cultistas y las abominaciones que salen de El Velo. Eso sí, no esperes una narrativa profunda con cinemáticas elaboradas, pues el foco está en la jugabilidad y en la construcción de tu nave.

Un roguelite que no perdona
Omen es un roguelite de naves en el que cada partida es una carrera contrarreloj. Tendrás hasta 6 minutos para completar el nivel con objetivos bastante claros: conseguir recursos para elaborar las piezas que necesitas para mejorar tu nave y completar las misiones que te propongan las facciones.
Para luchar podrás usar hasta cuatro poderes, cada uno con un gasto energético considerable. Esto te obliga a ser estratégico, ya que no puedes atacar de forma constante, sobre todo con las habilidades más poderosas.

Deberás esperar a que la energía se recupere lentamente o usar barras de energía para recuperarla de inmediato, aunque solo puedes llevar algunas en cada recorrido; además, no se regeneran al volver a jugar, por lo que también tendrás que fabricarlas.
Esto hace que la energía sea un recurso tan valioso como los materiales, y gestionarla mal puede significar la muerte. Si mueres en una misión, pierdes todo el botín y tu propia nave, a menos que regreses al mismo punto para recuperarlos. Si mueres en el camino, se perderán para siempre, al puro estilo Souls.

A pesar de que la jugabilidad es rápida y caótica, el sistema de progresión es lento. Aunque es posible mejorar la nave para reducir el gasto energético, conseguir estas mejoras exige mucho tiempo y dedicación. Las primeras horas pueden sentirse frustrantes, pues no notarás un avance significativo en el poder de tu nave. Dependiendo de tu tolerancia a la monotonía, el juego empezará a hacerse pesado en sus primeras etapas.
Ahora bien, cada tres incursiones en los diferentes sectores, el juego cambia el ritmo por completo. El santuario donde mejoras tu nave será atacado por oleadas de enemigos. Aquí entra en juego la defensa de bases: deberás construir torretas de misiles, ametralladoras, campos de energía y otros artilugios para proteger tu refugio. Por lo que es crucial que gestiones bien los sectores que visitas y los recursos que recolectas para llegar a estos momentos con todo preparado.

El apartado visual de Omen es uno de sus puntos más distintivos. El juego se asemeja a los escenarios prerrenderizados de títulos clásicos como los primeros Fallout, combinando pixel art con un estilo retro muy cuidado. A pesar de su estética vintage, el juego se ve muy bien y transmite una atmósfera retrofuturista que encaja perfectamente con su premisa.
En cuanto al rendimiento, antes de iniciar podrás elegir dos modos: uno estándar y uno con DirectX 12. En nuestra configuración de PC con RTX 5080 y Ryzen 9800X3D, el juego se mantuvo estable a 60 FPS todo el tiempo jugando con DirectX 12.




Sin embargo, al jugar sin esta opción tuvimos bajadas de fotogramas hasta los 20 FPS, algo extraño teniendo en cuenta la gama de nuestro hardware y la sencillez gráfica del juego. Así que si tienes un PC de alta gama, te sugiero jugar con DirectX 12 para evitar problemas de rendimiento.
La duración de Omen dependerá de tu habilidad y de tu paciencia para repetir niveles. Completar la campaña principal puede llevarte entre 15 y 20 horas; además, el juego cuenta con varios finales, aunque no tendrás que empezar desde cero, tan solo repetir la misión final, una de las más difíciles del juego.
Finalmente, Omen es un roguelite espacial con una propuesta interesante y una curva de aprendizaje exigente. Su sistema de defensa de bases, la gestión de energía y el riesgo constante de perderlo todo si mueres le dan una personalidad única dentro del género.

Lastimosamente, la monotonía golpea rápidamente, los recursos recolectados en cada escenario son pocos y tendrás que repetir los niveles muchas veces para avanzar, lo que puede cansar a quienes buscan un ritmo más dinámico.
Si te gustan los juegos de naves, lo retro y los roguelites, Omen es el juego perfecto para ti. Ten en cuenta que la paciencia será tu mejor aliada y que la recompensa llega para quienes perseveran. Para el resto, puede que la experiencia se sienta más como un trabajo que como un juego. Sin más que agregar, te recuerdo que Omen llega hoy 11 de agosto de 2026 en exclusiva para PC vía Steam.

EN RESUMEN
Omen combina de gran manera la exploración espacial con la defensa de bases y una estética retro muy bien cuidada. Sin embargo, la progresión lenta y la monotonía de repetir niveles para conseguir recursos pueden cansar antes de que el juego muestre todo su potencial.
CALIFICACIÓN: 7/10


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