Sword Art Online: Echoes of Aincrad – Análisis: ¿Déjà vu?

Así como Adol Christin es el eje de la serie Ys, Kirito es una de las piezas fundamentales de Sword Art Online, por lo que jugar una nueva entrega de la franquicia sin tomar el control del Espadachín Negro es algo raro.

Aunque no es la primera vez que pasa en la saga, sí es la primera vez que una entrega principal recibe un protagonista completamente nuevo y creado por el jugador. Y antes de que me fusiles en los comentarios, recuerda que Fatal Bullet está ambientado en Gun Gale y no en SAO.

Una de las mecánicas principales de Echoes of Aincrad es poder diseñar desde cero al protagonista de esta aventura: cejas, ojos, cabello, color de piel, todo lo que un buen editor de personajes tiene. Sin embargo, esto no ocurre desde el inicio.

Tendrás que llevar más de quince horas de juego para poder crear a tu alter ego, algo que se siente fuertemente forzado y cuya explicación narrativa no termina de convencer del todo.

Antes de entrar en materia, si nunca has jugado un título de la franquicia, hay un dato fundamental que debes saber: SAO es un videojuego ambientado dentro de otro videojuego. Los personajes saben que están jugando y nosotros controlamos a alguien que también lo sabe. La aventura consiste en vivir un MMO de realidad virtual desde la perspectiva de un jugador, no desde la de un habitante de un mundo de fantasía.

Dicho esto, Echoes of Aincrad será el próximo MMO dentro de este universo y tú controlarás a uno de sus jugadores. Pero antes participarás en la beta, que funciona como prólogo de la historia y dura las 15 horas que te dije antes. Hasta que no la termines no podrás crear a tu personaje, y como ya has pasado tanto tiempo con este protagonista temporal, la verdad no dan muchas ganas de empezar desde cero.

Meses después, el juego oficial por fin arranca y reúne a más de diez mil jugadores. En el evento de lanzamiento aparece Akihiko Kayaba, el director del juego, y lanza una revelación aterradora: todo aquel que muera dentro del juego morirá en la vida real.

¿Déjà vu?

Tal vez recuerdes el meme de Los Simpson de «esto ya se ha visto», y así es Echoes of Aincrad: más del 80% de sus mecánicas son recicladas de la propia franquicia y de otros títulos del género, y aunque hay elementos que no había visto en otros juegos, no alcanzan a ser suficientemente originales para sobresalir.

El combate se maneja con un ataque débil y uno fuerte, complementados con hasta tres habilidades extra que se van liberando a medida que dominas una de las seis armas disponibles.

Como es costumbre en la saga, casi nunca viajarás solo y podrás ejecutar ataques combinados con uno de tus compañeros. Eso sí, aunque Aincrad recrea un MMO, no existe ningún componente online y siempre te acompañan NPCs.

Desde el prólogo conocerás varios compañeros con personalidades y habilidades distintas, y elegir cuál complementa tu estilo de juego es más importante de lo que parece, pues hay quienes crean zonas de curación, otros potencian tus ataques y algunos te dan información valiosa sobre enemigos y entornos.

Explorar los escenarios se siente algo extraño, ya que el juego tiene mundo abierto zonal similar a lo que vimos en Pokémon Legends: Arceus, no podrás explorar libremente. Solo podrás abandonar las ciudades principales si tienes una misión activa, y la zona que visites también está limitada por ella. No es una exploración totalmente libre, lo que choca un poco con la promesa de un mundo abierto.

Hay misiones que te llevarán a mazmorras, unos entornos más cerrados donde la exploración se reduce a encontrar la salida. Aquí no podrás moverte entre puntos de guardado, y si por alguna razón debes cerrar el juego mientras las exploras, tendrás que completarla desde cero cuando regreses, pues los puntos de control solo te llevan a la ciudad más cercana.

Entre misión y misión podrás mejorar tus armas en la herrería con un sistema bastante básico: usas las armas que ya no necesitas para subir el nivel de la que prefieras, dándole más poder de ataque. También existe la síntesis, que te permite equipar hasta cuatro habilidades diferentes a un arma sacrificando otra más vieja.

Afortunadamente, el juego es bastante generoso con el drop de armas, pudiendo llevarte hasta quince en una sola misión si vas directo al objetivo, o triplicar esa cifra si exploras la zona a fondo.

El limitante en la exploración se ve más afectado en las misiones secundarias, ya que todas tienen el mismo modelo: ve al punto marcado en el mapa, lucha contra el jefe y cumple el objetivo. Sea una misión de recolección, de recadero o de exploración, siempre harás lo mismo, lo que es una lástima porque algunas tienen planteamientos interesantes y además desbloquean nuevas mecánicas, como la opción de cambiarle el color a tus trajes.

Ahora bien, en cuanto a duración la saga no tiene rival. Completar la historia principal te llevará alrededor de noventa horas, y si eres completista y quieres dominar las seis armas al máximo y hacer todas las secundarias, superarás sin problema las ciento treinta horas. Por lo que el juego es ideal para quienes tienen un presupuesto ajustado y necesitan que cada juego que compren dure muchísimo.

Gráficamente, el juego es más que correcto. Echoes of Aincrad maneja un estilo anime, por lo que no esperes la espectacularidad visual de un Final Fantasy, aunque el diseño de los escenarios, los enemigos y los personajes es de excelente calidad.

Hay jefes bastante imponentes a los que querrás hacerles una captura. Además, el juego continúa con la identidad visual que la franquicia ha construido a lo largo de los años, por lo que si eres fan ya sabrás qué encontrarás.

En nuestra configuración de RTX 5080 y Ryzen 9800X3D tuvimos 2K nativos con 180 FPS estables durante la exploración y las batallas. En los pueblos, con tantos NPCs recorriendo las calles, los FPS se mantuvieron entre 140 y 160 sin perder calidad.

Sin embargo, con los fotogramas ilimitados el control se sentía algo extraño y la cámara parecía deslizarse al soltar el stick, por lo que te recomendamos bloquear el juego a 60 FPS para una experiencia más cómoda. Si tienes una máquina más modesta con una RTX 2070 o una RX 6700 XT para arriba, podrás correr el juego en 1080p a 60 FPS en calidad media sin mayores problemas.

Finalmente, Sword Art Online: Echoes of Aincrad es un juego que se siente como un déjà vu constante. Sus bases son las mismas de cualquier otro JRPG, sus mecánicas nuevas no son lo suficientemente innovadoras y la exploración está demasiado limitada para un mundo abierto.

Y con este prólogo interminable escondiendo el editor de personajes, una de las mecánicas más promocionadas en su etapa de marketing, hace que el juego no se lleve una buena primera impresión. No obstante, hay que alabar a la historia, ya que es bastante original y tiene varios giros de trama.

Si eres fan incondicional de SAO, lo disfrutarás a pesar de sus defectos. Y curiosamente, también funciona muy bien como punto de entrada a la saga para quienes nunca la han tocado, pues no se complica con muchos sistemas y va directo a la acción. Si en cambio buscas algo fresco y original y ya tienes bagaje en los JRPG, tal vez el juego no sea para ti.

Sin más que agregar, te recuerdo que Sword Art Online: Echoes of Aincrad llegará mañana 9 de julio y estará disponible en PS5, Xbox Series X|S y PC vía Steam. Una demo que cubre el prólogo ya está disponible en todas las plataformas.

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