Warhammer 40,000: Rogue Trader llegó hace más de tres años y, durante este tiempo, ha demostrado que es uno de los RPG de estrategia más completos hasta la fecha. El juego cuenta con más de 100 horas de contenido, una profundidad narrativa que ya no se ve y ahora, con su tercer DLC, nos muestra una vez más por qué Owlcat Games se ha ganado un lugar entre los mejores estudios de CRPG de la actualidad.
The Infinite Museion cierra con broche de oro todo lo que Rogue Trader nos pudo ofrecer y, de paso, pone el listón muy alto frente a lo que esperamos ver en Warhammer 40,000: Dark Heresy. Además, te invito a que leas nuestras primeras impresiones de esta nueva entrega.

En busca de tu linaje.
Ahora bien, la historia de The Infinite Museion arranca cuando debes seguir el rastro de uno de tus ancestros de los von Valancius, que desapareció mientras realizaba una investigación. Esta búsqueda te llevará a perseguir objetivos ocultos y, de paso, revelar un enorme misterio dentro de la Extensión de Koronus.
Este salto entre lo personal y lo cósmico es justamente lo que Rogue Trader hace mejor, pues llevarte de un drama familiar a una amenaza Necron sin que el tono se sienta forzado en ningún momento es algo que pocas veces sale bien, y aquí funciona de forma muy natural.

Como en los anteriores DLC, tenemos nuevos agregados, y el principal en The Infinite Museion es Eogunn Februs, un nuevo compañero de la raza Adeptus Manipulus, una variante de tech-priest que canaliza la Fuerza Motriz de una forma más íntima que el resto del Mechanicus.
No obstante, lo que define a Eogunn no es la curiosidad en sí, sino lo poco que le importa qué límites o leyes tenga que romper para llegar al resultado que busca. Por suerte para él, no es un ser maquiavélico, pues dentro de su propia lógica cree estar haciendo un bien.

Por otro lado, fuera de las nuevas zonas, enemigos e historias, otro de los agregados más importantes es el sistema de aumentos. Sin embargo, no podrás probarlo desde el primer minuto aunque ya tengas el DLC comprado.
Todo se desbloquea hasta el capítulo 4, cuando Eogunn se une a nuestra tripulación. Y es que se nota que Owlcat pensó en los aumentos como una mecánica enfocada en la recta final del juego, una decisión que tiene sentido para Eogunn como personaje, pero que dejan a los aumentos con muy poco tiempo para disfrutarse al máximo.
Otro problema es que a esa altura ya tienes varias misiones activas, tanto secundarias como de personaje, y uno de los mayores defectos de Rogue Trader sigue sin resolverse aquí, pues no hay una forma clara de saber hacia dónde dirigirte.

Todo se explica únicamente en los diálogos, así que si te distraes un momento quedas completamente perdido sobre a dónde moverte o con quién hablar. Además, el log de misiones tampoco ayuda lo suficiente.
A veces te indica al menos la zona donde debes continuar, pero otras solo resume lo que se dijo en un diálogo sin darte ninguna pista real de hacia dónde seguir, así que terminas dando vueltas por los escenarios con la esperanza de que se active alguna misión.
Volviendo a los aumentos, una vez los tienes disponibles, puedes equipar modificadores corporales que otorgan nuevas habilidades en combate, aunque cada mejora viene acompañada de una pequeña desventaja para equilibrarla.

Es más, entre más aumentos le pongas a un personaje, más vulnerable se vuelve al daño eléctrico, así que tampoco se trata de modificar un personaje hasta el tope; tienes que pensar muy bien qué vas a equipar y a qué personaje vas a mejorar.
Además, no podrás instalar aumentos en todos los personajes, dándole algo de exclusividad al sistema en vez de volverlo una mecánica universal sin filtro. Lo que sí me pareció genial es que cada aumento modifica la apariencia del personaje que lo lleva, así que la mecánica termina siendo tanto estética como jugable, algo que pocos sistemas de progresión logran combinar tan bien.




El DLC mantiene el estilo gráfico del juego base, con escenarios muy detallados y un diseño de personajes, enemigos y aliados que sigue a la altura de lo que Owlcat ya nos tenía acostumbrados. Por otro lado, el rendimiento también ha mejorado bastante, si conociste el juego desde su lanzamiento recordarás que tuvo problemas serios de optimización.
En nuestra configuración de prueba, con una RTX 5080, 64 GB de RAM y un Ryzen 7 9800X3D, el juego se mantiene en 180 FPS estables incluso en la configuración gráfica más alta. Esto no quiere decir que necesites el equipo más potente del mercado para disfrutar del juego base o la expansión.
Con una GTX 1050 Ti podrás correr el juego en 1080p sin mayores contratiempos, así que la barrera de entrada sigue siendo baja para cualquiera que quiera conocer esta oscura historia dentro del universo de Warhammer 40,000.

Finalmente, The Infinite Museion es una excelente expansión que te puede dar más de 15 horas de contenido, y sus agregados no se quedan solo en lo narrativo, también se convierten en algo nuevo a nivel jugable.
Hubiera sido bonito que este DLC estuviese disponible desde al menos el capítulo 2, porque tanto Eogunn como sus cualidades de combate, como el propio sistema de aumentos, habrían mejorado la experiencia durante todo el juego en vez de quedarse reservado para la recta final.
Sin más que agregar, te recuerdo que Warhammer 40,000: Rogue Trader ya se encuentra disponible en Xbox Series X|S, donde también forma parte de los juegos gratuitos de Xbox Game Pass Ultimate, además de PS5 y PC vía Steam. Sus tres expansiones, Void Shadows, Lex Imperialis y The Infinite Museion, también están disponibles en todas estas plataformas.

EN RESUMEN
The Infinite Museion es el cierre perfecto para Rogue Trader. No solo agrega nuevos lugares e historias, sino también una mecánica completamente nueva, aunque es una lástima que se pueda acceder a ella tan tarde en la campaña.
CALIFICACIÓN: 8/10


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