Petoons Studios, un equipo español con un historial lleno de experiencia en el género de plataformas, nos ofrece su última creación. Dracamar es un título simple pero bastante entretenido, que rinde homenaje a los platformers y collectathons de antaño, en los cuales buscar cientos de objetos, power-ups y caminos secretos hacían que estas experiencias fueran memorables.
Una flor, un rey y tres héroes

La historia es sencilla pero efectiva. El villano de la aventura, el Rey Crad, decide robar la Flor de Coroki, la fuente de poder que mantiene al mundo unido, con el fin de corromper la fauna y la flora para sus nefastos objetivos. Ante esta amenaza, nuestros héroes se embarcan en una travesía para detenerlo, recuperar la flor y salvar el mundo.
Para afrontar la aventura, podemos escoger entre tres personajes jugables. Infortunadamente, la variación en el patrón de movimientos entre ellos es enteramente cosmética, por lo que no hay ventajas inherentes a cada uno a la hora de superar los niveles. Eso sí, nuestra selección se puede cambiar en cualquier momento antes de empezar cada tablero.

Durante el viaje nos acompañará un Oki especial (una criatura parte del ecosistema del juego), el cual tiene la capacidad de transformarse en diferentes herramientas según el obstáculo que se presente en el camino.
Exploración, secretos y puntos de no retorno
Como es típico en el género, el mapa está dividido en diferentes secciones compuestas por varios tableros. Conseguir cierta cantidad de objetivos en ellos nos permitirá enfrentar a un jefe, abrir nuevos caminos y avanzar a la siguiente zona. Además, tras completar todos los desafíos de un nivel, tendremos acceso a un minijuego que otorga diferentes recompensas.

El diseño de los niveles es bastante intrincado, pero los objetivos y las guías que ofrece el juego son muy claros. Sin embargo, para conseguir todos los secretos, será necesario explorar a fondo e ignorar muchas de las señales que el juego indica como la ruta principal.

Los niveles tienen una buena duración y no cuentan con límite de tiempo, lo que invita a explorar a nuestro gusto. El único detalle a tener en cuenta es que existen ciertos puntos de no retorno. Si dejas atrás un secreto, a veces será imposible regresar por él en esa misma partida, requiriendo que repitas el nivel desde el inicio para descubrir la sección donde estaba oculto.
Personalización y apartado técnico
A lo largo de los tableros podremos enfrentar a enemigos especiales que, al ser derrotados, nos recompensarán con skins para los personajes. Estos aspectos cosméticos también se pueden comprar en la tienda del juego usando las estrellas que recolectamos. Un gran acierto es que, al adquirir una apariencia, todos los personajes recibirán su propia versión de inmediato.




En el apartado visual, el diseño del entorno apuesta por un estilo acogedor y poco saturado, destacando por su simpleza y cuidado al detalle. Por su parte, la música resulta bastante agradable, aunque a veces peca de ser un tanto intrascendente.

EN RESUMEN
Dracamar cumple a cabalidad con su objetivo de recordar la época dorada de los collectathons. Por su calidad, rejugabilidad y encanto visual, es una opción ideal que ofrece muchas horas de diversión.
CALIFICACIÓN: 8/10


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