¿Vale la pena Story of Seasons: Grand Bazaar en PlayStation y Xbox?

Los simuladores de granjas suelen tener la misma premisa. Eres un citadino que llega al campo y, aunque nunca pudiste germinar un frijol en un algodón, con una semana de entrenamiento ya eres el mejor granjero del lugar.

Tiempo después logras sacar al pueblo donde vives de su predicamento, sea una inmensa deuda, evitar su destrucción o rescatarlo del olvido. Esta fórmula funciona desde hace décadas y Story of Seasons: Grand Bazaar no se aleja de ella, aunque sí encuentra su propia forma de contarla.

Aquí tu misión es convertir poco a poco a Villa Céfiro en la sede del mejor bazar de la región. Para lograrlo tendrás que sembrar, cosechar y criar animales según la estación del año en que te encuentres, para finalmente vender todos tus productos en el bazar del sábado.

Por si no lo sabías, el juego es un remake del clásico de Nintendo DS lanzado en Occidente como Harvest Moon DS: Grand Bazaar. Y, fuera de ser un port con mejores gráficos, esta versión llega con una historia expandida, nuevos personajes y voces completas en los eventos narrativos, algo que la saga no había tenido hasta ahora.

Ahora bien, vivir en Villa Céfiro también implica conocer a sus habitantes, y las relaciones con ellos son una parte fundamental de la historia. Podrás hacer nuevos amigos y hasta conseguir una pareja, aunque para lograrlo tendrás que dar tu mejor esfuerzo.

Pues deberás hablar con ellos casi a diario, hacerles regalos según sus gustos y, en algunos casos, completar misiones especiales para desbloquear nuevos corazones y profundizar la amistad o iniciar una relación romántica.

Volviendo a la granja, el ciclo de las estaciones es el eje de tu producción. Primavera, verano, otoño e invierno no solo determinan qué cultivos puedes sembrar, sino también qué productos aparecen en las tiendas del pueblo y cuáles tienen mayor demanda en el bazar.

Iniciar cada nueva estación con los cultivos correctos marca la diferencia entre una semana próspera y una semana donde apenas sobrevivirás económicamente. A esto se agrega que los campos de cultivo son pequeños y solo tendrás tres disponibles, por lo que optimizar los cultivos será primordial.

Cada sábado llega lo más importante, el Bazar. No solo tendrás que vender para conseguir más dinero, sino que también tendrás que ganarte la aprobación del consejo de bazares. Ellos evaluarán tu desempeño y te subirán de categoría cuando alcances sus metas.

Conforme avancen las semanas podrás ir personalizando tu puesto, algo que no es opcional si quieres maximizar las ganancias, pues las mesas, la carpa y los adornos otorgan bonificaciones según lo que vendas, haciendo más alcanzables los objetivos de cada semana.

Los duendes del pueblo también echarán una mano de vez en cuando con un minijuego donde, por un breve momento, los clientes harán fila para comprarte y ganarás un pequeño bono.

El viento es otro elemento importante de la jugabilidad, pues según su intensidad podrás usar una especie de paravela para flotar y acceder a lugares que con el salto básico serían inalcanzables. Los molinos también aprovechan la fuerza del viento para procesar materiales y desbloquear nuevas fórmulas de fabricación que mejorarán directamente tus cultivos y su rendimiento.

Pero el viento también puede ser tu enemigo, pues llegarán tormentas capaces de destruir tus cultivos si no los proteges a tiempo. Te sugiero que escuches con atención la radio de tu habitación; allí te dirán el clima de toda la semana.

Ahora bien, todo este núcleo jugable está muy bien construido, pero la velocidad a la que se desbloquean nuevas herramientas es bastante lenta comparada con otros títulos del género. El primer año en la granja se siente como un larguísimo tutorial, y aunque se entiende que el diseño busca no sobrecargar las primeras semanas, el juego pudo haber reducido ese tiempo y confiar un poco más en el sentido común del jugador.

El inventario y el almacenamiento también pudieron haber sido mejores. Por ejemplo, la mochila es casi insuficiente desde el primer día, especialmente porque existe un sistema de calidad de materiales que separa el mismo producto en múltiples pilas según su nivel, llenando el espacio disponible más rápido de lo que uno esperaría.

A eso se suma que solo tenemos un almacén, no hay cajas ni muebles dedicados a cierto tipo de material, lo que te obliga a regresar constantemente a la casa para reorganizar antes de continuar con cualquier tarea.

Esta reseña se realizó en PS5 Pro y, gráficamente, el juego se ve muy bien, gracias a su estética chibi llena de colores pastel y modelados low poly. Por supuesto, se ve mejor que la versión de Nintendo Switch y queda a la par con Steam, aunque no es un título que sobresalga por sus gráficos.

Tiene lo justo para hacerlo disfrutable sin que canse luego de cincuenta o sesenta horas de juego, que es exactamente lo que necesita un simulador de esta naturaleza. Musicalmente pudo haber sido mejor, pues algunas tonadas son repetitivas y llegará el momento en que preferirás bajarle el volumen.

Finalmente, Story of Seasons: Grand Bazaar es un simulador de granjas sólido y bien construido que encuentra su propia identidad en su bazar semanal y en el uso creativo del viento, aunque su lenta progresión inicial y las limitaciones de almacenamiento le restan fluidez.

Sin más que agregar, te recuerdo que Story of Seasons: Grand Bazaar ya está disponible en PS5 y Xbox Series X|S, así como en PC vía Steam Nintendo Switch.

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