Towerborne – Análisis: La torre de la humanidad

El género del beat ‘em up pocas veces se ha mezclado de buena manera con el RPG, pues el primero va hacia la acción inmediata mientras el segundo busca la mejora paulatina del personaje. Aun así, Towerborne hace un trabajo excelente al unir estos dos mundos, logrando que la acción sea constante pero que el progreso se sienta relevante para seguir adelante.

En este juego tomarás el control de un As, un guerrero inmortal que renace para defender Belfry, una gigantesca torre que funciona tanto como ciudad como último bastión de la humanidad luego de un cataclismo que los llevó casi a la extinción. La premisa bastante interesante, que tarda un poco en arrancar.

Y es que a diferencia de otros RPG donde conocemos todo casi desde el primer minuto, Towerborne se toma un tiempo demasiado amplio para dar contexto a su historia. Las primeras cinco horas se sienten más como un tutorial extendido de mecánicas que como el primer capítulo de una aventura.

Sin embargo, avanzar sin mucho contexto es algo característico del beat ‘em up y aquí no se pierde esa esencia, y cuando por fin conoces más del mundo y su historia, avanzar se vuelve considerablemente más satisfactorio.

En cuanto a jugabilidad, Towerborne es beat ‘em up en toda regla, con sus niveles en deslizamiento lateral y muchos enemigos en pantalla, tendrás cuatro clases disponibles. Los Piroclastas que se especializan en daño en área, los Centinelas que son los clásicos tanques con escudo, los Romperocas algo lentos pero devastadores, y los Rompesombras son ágiles y enfocan en generar daño crítico.

Sin importar la clase, todos tienen ataques básicos y varios combos, así como dos ranuras de habilidades: una para una habilidad de concentración ligera que usa un bloque de tu barra de concentración, y otra para una intensa que pide dos barras.

Ambas se llenan mientras combates, lo que te obliga a alternar entre golpes básicos y esperar el momento justo para lanzar algunas de ellas. También te acompañará un Umbra, un compañero espiritual con poderes únicos que pueden protegerte o hacer daño a los enemigos. Al principio solo tienes uno disponible, pero conforme avanzas liberas más y puedes cambiar entre ellos antes de cada misión.

El componente RPG llega con la personalización y la subida de nivel. Cada vez que completas un escenario, ganarás cascos, hombreras, pecheras, pantalones o botas, cada pieza viene con estadísticas que suben tu puntuación de equipo.

Este puntaje es muy importante pues indica qué tan preparado estás para cada escenario. Si estás demasiado por encima del nivel recomendado puedes activar el sincronizador para que los enemigos se nivelen a tu poder, y si lo prefieres puedes usar el selector de dificultad para hacer más difícil el juego, pero así mismo obtener mejores recompensas.

Algunas prendas tienen habilidades de conjunto, que con tres o más piezas del mismo estilo activas bonificaciones como veneno, sangrado, mayor crítico o curación tras un combo completo. Para que nada se desperdicie, Belfry cuenta con una forja donde mejorar tu equipo fusionando, refinando o reforjando piezas, dando segunda vida a objetos que de otro modo quedarían abandonados en el inventario.

Como en todo RPGTowerborne también tiene un árbol de habilidades, que aquí parece más un libro, pues tendrás muchas habilidades disponibles desde el primer nivel pero estarás limitado por los puntos de habilidad que vas acumulando con cada subida. Al menos puedes equipar y desequipar estas habilidades a tu gusto, pudiendo experimentar con distintas combinaciones según tu estilo de juego.

Gráficamente el juego luce genial con un estilo caricaturesco que me recordó mucho al primer Ni No Kuni, donde parece que juegas dentro de un cuento. El mundo está lleno de biomas como praderas, bosques, playas, pantanos venenosos y estepas heladas, cada uno con monstruos acordes a la ambientación y con una variedad considerable.

Eso sí, en los niveles más avanzados el juego peca del recurso fácil de cambiarle el color a un enemigo ya conocido para decir que es más fuerte. Por el lado de los jefes todos tienen un gran diseño y hay un par que te hacen sentir diminuto, lo que convierte esas batallas en algo genuinamente épico.

Ahora bien, el componente más importante del juego es la cooperación. Towerborne te impulsa a jugar acompañado y lo puedes hacer en cooperativo local en consolas o exclusivamente online en PC, aunque esto último me resultó algo extraño, como si no se pudiese conectar dos controles a un computador.

Este enfoque hace que jugar en solitario se sienta algo incompleto, aunque lo que más me disgustó es que el juego no se pueda pausar aunque estés jugando desconectado, y si en consola activas el modo reposo, el juego te expulsa de la misión y pierdes todo el progreso del nivel en curso.

Finalmente, Towerborne es un juego muy divertido que a pesar de que su unión de géneros no es única, sí lo hace con tal calidad que lo disfrutas de principio a fin. También la cantidad de equipo disponible hace que cada personaje sea casi irrepetible.

Y aunque la historia tarda en arrancar, es muy imaginativa y cuando por fin despega no querrás parar de jugar hasta llegar al final. Sin más que agregar, te recuerdo que Towerborne ya está disponible en PS5, Xbox Series X|S y PC vía Steam. Además, hace parte de los juegos gratuitos de Xbox Game Pass Ultimate y Xbox Game Pass para PC.

Deja un comentario