Hay momentos donde queremos desconectar del mundo sin dejar de disfrutar de los videojuegos. En esa búsqueda nacieron los cozy games y ciertos títulos de conducción donde se deja atrás las carreras para centrarnos en la simulación.
Bus Bound hace parte de esta filosofía de tranquilidad, aunque tampoco deja atrás a los retos. Aquí tomarás el control del transporte público de Emberville, una pequeña ciudad casi utópica donde los políticos no se roban el erario público y es posible tener transporte gratuito y de calidad para todos sus habitantes.

Podrás elegir entre casi veinte buses diferentes y la gran mayoría están licenciados y son fieles a lo que puedes ver en diferentes ciudades del mundo. Está el clásico bus de dos pisos de Londres, y sí, también está el nefasto Transmilenio que nos vendieron en Colombia como el transporte del futuro.

Puedes personalizar el color de tus autobuses, aunque esto es lo único que podrás modificar. No hay forma de agregar stickers, partes o body kits.
Antes de ponerte a manejar, tendrás que crear la ruta que cubrirás. Al principio solo tendrás unas pocas paradas disponibles, pero a medida que cumples metas se irán agregando más, e incluso en las primeras horas de juego solo tendrás acceso a una pequeña porción de la ciudad que se ampliará poco a poco.

Las metas funcionan a través de la aprobación de los pasajeros; según conduzcas irás ganando sus likes, y cada parada exige un número determinado de ellos para liberar nuevas paradas, nuevos diseños de buses, más vehículos y nuevos sectores de la ciudad.
Ganar esa aprobación es bastante fácil si respetas las normas de tránsito. Tendrás que parar en los semáforos en rojo, aunque al parecer Emberville es algo permisiva, pues puedes cruzar en rojo siempre que vayas a girar a la derecha en la intersección, una regla que en Latinoamérica sería impensable.

También debes estar pendiente de los topes, los ceda el paso y las señales de pare, pues cada norma que rompas reducirá la satisfacción de los pasajeros y serás más lento progresar.
Eso no quiere decir que vayas a conducir como tortuga, pues tendrás que cumplir con los tiempos establecidos entre cada parada. Ese es el único elemento realmente estresante del juego, y buena parte de esa tensión viene de la IA del tráfico, que no es precisamente su mejor apartado.

Algunas veces otros vehículos te cerrarán el paso, otras quedarán estáticos sin saber qué hacer, y en las intersecciones sin semáforo pueden irse directamente contra ti. Lo más injusto es que aunque no hayas tenido la culpa, los puntos se te restan igual.
De vez en cuando ocurrirán accidentes, pero a diferencia de otros simuladores, los buses no se ven afectados por ellos ni siquiera de forma cosmética. No importa si chocaste a 60 kilómetros por hora, ni siquiera se te romperá un espejo retrovisor. Es un detalle que resta inmersión en un juego que en otros aspectos se esfuerza bastante por construirla.



Por ejemplo, cuando estás en vista en primera persona puedes encender las luces interiores, abrir algunas ventanas, activar el sistema de inclinación y, si el bus lo tiene disponible, desplegar las rampas para pasajeros con discapacidad, aunque en mi tiempo de juego jamás llegó un pasajero que las necesitara.

Sé que no estamos en una gigantesca urbe como Bogotá, pero me sorprendió la poca cantidad de pasajeros que se suben en cada parada; algunas veces no llegan a ser más de quince, a pesar de que conducimos buses con capacidad para más de cien personas.
Además, el volumen del tráfico es algo leve para lo esperado en un simulador de este tipo, pues aquí lo más importante es lidiar con el tráfico. Al menos de vez en cuando se ven eventos aleatorios, como autos varados, accidentes y derrames de aceite, que tendrás que esquivar.

Gráficamente los buses están muy bien diseñados y la ciudad está llena de detalles. A pesar de que Bus Bound incluye efectos meteorológicos, estos no cambian mientras completas la ruta; tampoco son muy variados: hay una lluvia intensa donde los buses se sienten menos estables y frenar toma más tiempo. Algunas veces saldrá una espesa niebla que te recordará a Silent Hill y tendrás que estar más pendiente del camino de lo habitual.


Musicalmente el juego es aburrido y la música de la radio no es de la mejor calidad, por lo que te sugiero silenciarla por completo y conducir con tu lista de Spotify. Curiosamente, los efectos de sonido sí están muy bien logrados, el sonido de los motores, la botonera, los efectos de paradas y los anuncios te hacen sentir dentro del propio autobús.
Esta reseña la realizamos jugando con el volante Logitech G29 y nuestra experiencia fue muy satisfactoria, pues la inmersión es total; puedes mapear todos los botones (en PC) y al activar la vista en primera persona te sentirás como todo un conductor profesional.
Bus Bound también incluye un modo multijugador que lamentablemente no pudimos probar, pues está enfocado en jugar con amigos y no cuenta con sesiones abiertas a las que unirse de forma pública. Tan solo puede decirte, que este modo te permiten coordinarte con tus amigos para que cada uno complete una ruta.

Finalmente, Bus Bound es un buen simulador de buses donde la creación de rutas y el sistema de metas te mantienen enfocado en avanzar y liberar nuevas posibilidades en lugar de solo conducir por conducir.
Faltan mejoras en la IA del tráfico, más volumen de pasajeros y automóviles, y el daño cosmético y de rendimiento de los vehículos haría mucho por la inmersión. Aun así, es un juego que gustará a los fans del género. Sin más que agregar, te recuerdo que Bus Bound llega hoy 30 de abril a PS5, Xbox Series X|S y PC vía Steam y Epic Games Store.

EN RESUMEN
Bus Bound es un simulador de autobuses enfocado en los fans del género, y aunque se queda corto en su personalización, volumen de tráfico y pasajeros, su sistema de metas y creación de rutas te mantiene siempre con un objetivo claro, haciéndolo una experiencia tranquila y satisfactoria.
CALIFICACIÓN: 7/10


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