Saros – Análisis: El sol es para siempre

Lo digo con todo el cariño del mundo, pero espero que Saros sea el último roguelite de Housemarque. No porque les haya quedado mal, sino porque sería una lástima que un estudio tan brillante se encasillara en un solo género.

Housemarque tiene una capacidad narrativa y de diseño tan espectacular que merece ser explotada en territorios completamente nuevos y Saros es una prueba más de que pueden hacer casi cualquier cosa y competir contra los más grandes.

Ahora bien, la primera vez que pisas el mundo de Carcosa no sabes muy bien qué esperar. El planeta se ve hostil pero hermoso, es una mezcla rara entre DunePrometeo y John Carter lo que te hace anhelar un modo foto, que por ahora no existe.

Y entonces algo te mata y empieza el ciclo. Cada vez que mueras regresarás al Pajase, allí tus compañeros y Principal, una IA que parece más un jefe tóxico que cualquier otra cosa. Te recuerdan que haces parte de Soltari, una orden que ha viajado a este mundo en busca de recursos.

Pero algo ha sucedido y has perdido contacto con la flota de naves y demás compañeros, por lo que ahora tendrás que explorar este extraño y letal planeta en busca de respuestas. Oh, lo olvidaba, te llamas Arjun Devraj y aunque eres interpretado por Rahul Kohli, a quien quizás recuerdes como Ravi en iZombie , creo que parece más a Mike Shinoda de Linkin Park.

Regresando a lo importante, cada nueva salida es diferente, pues este mundo cambia cada que mueres; no es algo extremo como The Binding of Isaac o Dead Cells, pero sí se siente un cambio. Sin embargo, siempre irás en busca de tres cosas: mejorar tus armas, reunir Lucenita y llegar lo más lejos posible.

En general tendrás dos armas a tu disposición, pero 6 tipos de ataques. Tu rifle, pistola, sierra, escopeta o cualquier arma a distancia que tengas tiene un disparo básico y un disparo alternativo que se activa presionando L2 hasta la mitad, sin llegar al fondo del gatillo.

Lo más genial de estos dos ataques es que fijan automáticamente a los enemigos, haciendo más rápido el combate, aunque hay armas que vienen con el apuntado desactivado, pero lo compensan con un mayor poder de fuego.

El tercer tipo de ataque es el cuerpo a cuerpo, y aquí el combate deja atrás al caos para volverse más estratégico. Al pulsar R1, no solo golpeas al enemigo con la suficiente fuerza para romper su escudo, sino que simultáneamente activas el tuyo propio, una barrera que repelerá los proyectiles mientras lo tengas pulsado.

En Saros habrá proyectiles por todas partes, tantos que el juego a veces parece más un bullet hell que un juego de acción en tercera persona, y saber cuándo activar el escudo es tan importante como saber cuándo esquivar.

Y es que ese escudo no solo te protege, sino que también carga un poder especial. Cada proyectil que absorves va llenando este medidor de ataque, que dependiendo del arma cuerpo a cuerpo que tengas equipada puede ser un cañón concentrado que hace daño masivo o como una regadera de proyectiles que se adhieren al enemigo y le infligen daño durante varios segundos.

Aprender a leer los ataques de los enemigos para cargar ese Poder en los momentos correctos, sin exponerte demasiado, es donde la jugabilidad de Saros brilla. El sexto y último ataque es el de Enfoque, el poder máximo de Arjun y el que más de una vez te salvará de volver a empezar un ciclo completo.

Todos estas batallas te premiarán con lucenita, un tipo de recurso que deberás usar para mejorar un extenso árbol de habilidades, donde cada nodo mejorará tu resiliencia (defensa), Control (la fuerza de tu poder especial) y la Ambición, que aumenta la cantidad de Lucenita que recoges.

No obstante, el combate no es lo único que ofrece Carcosa. El planeta está diseñado para ser explorado, con secciones de plataformeo que se van alternando con el combate. Usarás ganchos, plataformas de salto y hasta te convertirás en un haz de luz para cruzar zonas que de otra forma serían inaccesibles.

Hay momentos donde pareces François Toulour esquivando láseres mientras el suelo intenta quemarte y los enemigos te atacan al mismo tiempo. Cuando la adrenalina baja un poco, explorar se vuelve casi un puzle; Carcosa está lleno de rutas alternativas que esconden nuevas armas, modificadores y éter curativo. Aquí no hay pociones y curarse depende en buena medida de lo que encuentres mientras avanzas.

Y cuando crees que ya tienes todo controlado, aparece el eclipse. Cuando el sol se oculta en Carcosa el mundo cambia completamente y los enemigos se vuelven más rápidos, más letales, y sus ataques ahora infligen corrupción que reduce la vida máxima que te puedes recuperar durante ese ciclo.

Saros es un juego difícil que te exigirá máxima concentración y más que todo tiempo, pues deberás repetir muchas veces los ciclos para conseguir la lucenita suficiente para hacerte más fuerte. Aunque hay forma de calibrar la experiencia tanto para hacerlo más accesible como para volverlo todavía más exigente.

Obviamente, la dificultad no baja a IGN Game Journalist, pero sí lo suficiente para que jugadores más casuales disfruten del juego.

Esta reseña la realizamos en PS5 Pro y el juego luce estupendo; cada nuevo escenario que visitas se ve diferente pero mantiene una coherencia visual con el tema general del juego, de nuevo es una lástima que no tenga modo foto.

Aunque los enemigos básicos están perfectamente diseñados y la variedad es amplia, los jefes son el tope en espectacularidad gráfica; tan solo el primero te hace sentir minúsculo y débil, por lo que cuando los derrotas el sentimiento de victoria es indescriptible.

Finalmente, Saros es un gran juego con un combate tan estratégico como caótico y un mundo que se disfruta genuinamente al explorar. Su único pecado es el encasillamiento de su estudio. Ya sabemos que Housemarque hace muy buenos roguelites, pero ya es momento de cambiar. Sin más que agregar, recuerda que Saros llegará en exclusiva para PlayStation 5 el próximo 30 de abril.

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