Sente es un juego de estrategia, rescatando el concepto clásico de acción simultánea en un medio táctico, cada jugada ha de considerar lo que el rival planea jugar al mismo tiempo. Algo que suena bien, pero no tan bien.
La última línea de resistencia

Oxobox Game Studios nos pone sobre la mesa una propuesta que, en papel, suena refrescante. SENTE rescata el concepto clásico de la acción simultánea en un entorno táctico, donde cada movimiento debe prever la intención del rival en tiempo real.
Bajo la premisa de ser «la última línea de resistencia contra la supremacía de las IA», el juego nos sumerge en una atmósfera futurista donde simulamos ser robots en tableros de hasta seis jugadores.
La interfaz es intuitiva y el tutorial cumple con despejar dudas rápidamente, permitiendo que la exigencia sea progresiva. Es un título liviano que corre sin problemas, aunque persisten algunos glitches gráficos durante los duelos que, si bien no rompen la partida, ensucian la experiencia visual.

El gran pecado: Un vacío prematuro
Infortunadamente, tras la buena primera impresión, SENTE revela sus carencias. A pesar de tener mecánicas fáciles de entender, el juego carece de la profundidad necesaria para sostenerse a largo plazo. Tras unos minutos de juego, la estructura se vuelve monótona y la falta de contenido real es evidente.
No hay suficientes incentivos, modos o variantes que justifiquen sesiones largas; el título se vuelve aburrido una vez que comprendes el patrón básico de las batallas.

Oxobox tiene entre manos una idea con potencial, pero si no expande drásticamente lo ofrecido en este preview, corre el riesgo de quedarse en una simple curiosidad técnica.
La historia es un marco atractivo, pero un juego de estrategia no puede sobrevivir solo de estética y una mecánica base si no hay «carne» que mantenga al jugador enganchado.


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