Pragmata – Análisis: La niña que lo cambió todo

Luego del anuncio de cualquier juego, lo primero que uno se pregunta es de qué trata. Y te podría decir que Pragmata es un juego de acción en tercera persona donde tratas de escapar de una base lunar después de que la IA que la controla se «volviera turbo» y empezó a eliminar a todos los humanos confinados allí.

Pero aunque esa es la descripción en Steam, no es de lo que trata el juego. Pragmata se trata de cómo Hugh se ha convertido de repente en padre de Diana, una Pragmata, un androide con la curiosidad de una niña y la capacidad de procesamiento de una supercomputadora.

Se trata de cómo él aprende a protegerla sin entenderla del todo y sin saber cómo hacerlo bien, pues Hugh no tiene hijos, y de cómo ella aprende a quererlo sin haber sido programada para esto. Pragmata es una historia de vínculos construidos en medio del caos, y cada vez que el juego te lo recuerda lo hace con una delicadeza que pocas veces se ve en el género.

Pero esa conexión no es solo narrativa, es el eje de toda la jugabilidad. Para explorar Cuna, la base lunar donde se desarrolla el juego, necesitarás los poderes tecnológicos de Diana, hackear puertas, mover bloques y activar mecanismos, tareas que Hugh simplemente jamás habría podido completar solo.

Y ella, a su vez, necesita de él para moverse por un mundo que la supera físicamente. Por lo que ninguno de los dos hubiera sobrevivido sin el otro, y el juego se encarga de que lo sientas en cada sección.

En el combate la sinergia es aún mayor. Las armas de Hugh hacen un daño mínimo a los seres robóticos de Cuna, por lo que tendrás que hackearlos mediante un minijuego tipo laberinto donde te mueves usando los botones del mando para llegar a un nodo verde.

Pero no basta con llegar al nodo; dentro de esa pantalla encontrarás iconos que generan estados alterados o amplían el daño al enemigo, y hay otros que reiniciarán tu progreso si los tocas. Y lo más exigente de todo es que tendrás que disparar, esquivar y hackear todo al tiempo, sin que los enemigos te den un respiro.

Y cuando piensas que ya empiezas a controlar el combate, los enemigos se vuelven más complejos frente al hackeo; por ejemplo, añaden bloqueadores de señal, sus laberintos son más extensos, se añaden nodos que te hacen daño o ralentizan tu movimiento.

Además, hay momentos donde la curva de dificultad sube de golpe, pero afortunadamente tenemos al querido Deus Ex Machina, pues siempre encontrarás el arma o el módulo adecuado para cada nuevo desafío.

Si el robot tiene una zona de hackeo enorme, aparecen las bombas adhesivas para reducirlo a solo dos bloques. Si el nuevo enemigo resiste el daño convencional, la carabina de pulsos resulta perfecta para dañar sus sistemas de refrigeración y sobrecalentarlos hasta que quede aturdido.

Sin embargo, no todo el tiempo estarás destrozando robots. De vez en cuando podrás regresar al Refugio, un espacio donde puedes recuperarte, fortalecer tus armas y defensas, y cambiar tu estrategia antes de volver a los niveles.

No es necesario ir al final de cada zona, pues existen accesos directos repartidos por Cuna que te llevan allí en cualquier momento. Volver antes de una batalla contra un jefe o antes de entrar en una zona de seguridad es siempre una buena idea regresar, especialmente porque puedes equiparte con nuevas armas, módulos de hackeo y chips que modifican las habilidades de Diana según el desafío que tengas por delante.

Dentro del Refugio podrás mejorar tu equipo usando los diferentes tipos de coleccionables que irás encontrando durante la exploración.

Los Componentes de Mejora sirven para aumentar el daño de tus armas principales, la defensa de tu traje y el poder de hackeo de Diana.

Con Fibraluna subirás el nivel de armas secundarias, nodos, habilidades y aditamentos.

El Lunum Puro es el más difícil de conseguir y lo necesitarás combinar con la Fibraluna para llevar todo al máximo nivel.

Las Monedas de Cabin te permiten participar en un minijuego tipo Bingo donde, si haces línea, desbloqueas trajes, información, modelos de robots y un modo entrenamiento con retos cronometrados que también te premia con estos recursos.

Ahora bien, los coleccionables más importantes son las Memorias REM. Con ellas construirás pequeños juegos para Diana dentro del Refugio, y estas escenas son de las que uno guarda en la memoria para siempre; verla subir por una resbaladilla, intentar atrapar mariposas o jugar con un carrito de radio control son momentos de una ternura tan genuina que te derriten el corazón.

De vez en cuando Diana también te hará dibujos que muestran su afecto y esa ilusión que tiene por ver la Tierra por primera vez. Es en esos instantes donde Pragmata pega de verdad, donde te hace replantearte cosas que van más allá del juego.

Ya para ir cerrando, gráficamente Pragmata es una maravilla. Lo jugamos en PC y el Path Tracing hace que el juego luzca espectacular; los trajes de Hugh tienen cientos de detalles, los enemigos y especialmente los jefes son imponentes, y el mundo sorprende a pesar de desarrollarse en una base lunar.

Cuna cuenta con entornos lo suficientemente variados para no saturarnos del mismo blanco quirúrgico de una base espacial de principio a fin. Y esos entornos no serían ni la mitad de memorables sin los comentarios de Diana, algunos son muy divertidos, otros bastante tristes, pero todos realmente necesarios.

Sin más que agregar, no olvides que Pragmata ya está disponible en PS5Xbox Series X|SNintendo Switch 2 y PC vía Steam. Y si quieres probar esta bella aventura, una demo está disponible en todas las plataformas.

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