Este año ha estado lleno de juegos independientes que han superado a muchos AAA. Parte de ello se debe a que sus publishers han hecho todo lo posible para que cada título encuentre su espacio. Por eso es una lástima el poco marketing que tuvo Keeper, un juego creado por Double Fine, que como sabrás es un first party de la poderosa Microsoft.
Ahora bien, desde ya te adelanto que Keeper ha sido uno de los juegos más bonitos que he podido reseñar en la segunda mitad de 2025. Su jugabilidad relajante lo convierte en el título ideal para desconectar y disfrutar de una historia sencilla, pero conmovedora, protagonizada por dos seres silenciosos que comunican ternura con gestos y gruñidos. Así que si quieres conocer más de esta genial experiencia, continúa leyendo nuestra reseña de Keeper.

Una amistad que trasciende.
La historia de Keeper inicia con Ramita, una pequeña ave marina que viaja junto a un par de amigos sobre la tranquilidad del océano. Todo cambia cuando unas criaturas negras aparecen y los atacan. En su intento por escapar, Ramita termina cayendo sobre un faro abandonado, y justo cuando el peligro parece inevitable, la luz del faro se enciende y ahuyenta a la oscuridad.

Con la llegada del amanecer ocurre algo inesperado. El faro despierta, cobra vida y le crecen cuatro patas que le permiten moverse. Sin explicación alguna, comienzas un viaje hacia la cima de una montaña, guiado tanto solo por el vínculo que nace entre esta pequeña ave y el faro caminante. Desde este momento, el juego deja que el entorno y las acciones hablen por sí mismas.
Keeper no tiene diálogos ni textos que expliquen su trama. Avanzas porque los hechos te empujan, no porque alguien te diga qué hacer. Ramita y el faro enfrentan juntos cada obstáculo, generando una conexión que no depende de palabras. Es una historia sencilla que transmite cercanía y calidez con cada gesto, logrando que conectes de inmediato con estos dos compañeros.

Sin prisas.
En Keeper los roles están bien definidos. Con el faro te desplazarás a través de escenarios donde la imaginación parece no tener límites. Cada zona rebosa color y energía, algunas se sienten como si estuvieran pintadas en acuarela, mientras que otras parecen hechas de algodón de azúcar.
Su luz también es un elemento esencial, ya que con ella abrirás el camino a seguir, activarás mecanismos y le dirás a Ramita a donde se debe posar. El ave tendrá un papel más minucioso, la usarás para resolver puzles donde tendrás que mover palancas, girar engranajes e incluso juntos podrán manipular el tiempo entre el pasado, presente y futuro.

A medida que avanzas, los puzles aumentan su complejidad de forma natural. Pero nunca sentirás que te quedas atascado, tan solo tendrás que observar bien los elementos del entorno y pensar con calma. El faro también obtiene habilidades temporales, como la capacidad de flotar por unos segundos y hasta podrás controlar únicamente al bombillo.
Esta jugabilidad, junto con el diseño de los escenarios, hacen que todo esté dispuesto para que avances con fluidez, sin penalizaciones ni retos extremadamente difíciles. Keeper mantiene una armonía entre la acción y la contemplación, logrando mantener tu atención sin presionarte.
Y aunque sus mecánicas son simples, no necesita más para cumplir su propósito. Keeper te brinda una sensación de calma constante y te invita a continuar hasta el final. Su duración corta encaja con ese espíritu, lo que lo hace un juego ideal para disfrutar en una sola sesión o en pequeños descansos, ya que en menos de cinco horas habrás completado este emotivo viaje.

Visualmente, Keeper es espectacular, cada detalle ha sido recreado con gran cuidado y de nuevo la palabra surreal aparece, cada escenario explota en colores e imaginación. Gracias a su ritmo pausado, no hay sobrecarga gráfica y con ello ninguna caída de frames. Todo fluye con naturalidad, y el resultado es una experiencia visual como ninguna otra.
La música por su parte, es un poco más discreta, ella irá acompañando tus pasos con melodías suaves que se intensifican en los momentos de tensión o cuando la historia toca emociones más tristes. Esa sincronía entre imagen y sonido genera una atmósfera coherente y envolvente, capaz de sostener todo el peso emocional del viaje sin recurrir a exageraciones.




Finalmente, Keeper es una experiencia única que merece mucho más reconocimiento. Lamentablemente, el esfuerzo de marketing por parte de Xbox fue casi inexistente. Un par de tráilers y unos tweets no bastan para mostrar todo lo que logra este juego. Ojalá el voz a voz le dé una segunda vida y más personas puedan conocer la bella historia de Ramita y su faro caminante.
No olvides que ya puedes jugar Keeper de forma exclusiva en consolas Xbox Series X|S y en PC a través de Steam y Microsoft Store. También forma parte del catálogo de juegos gratuitos de Xbox Game Pass, así que no hay excusas para vivir esta breve, pero inolvidable aventura.

EN RESUMEN
Keeper es un viaje corto, tranquilo y hermoso que combina una historia emotiva con paisajes llenos de creatividad. Su jugabilidad simple más su estilo único de arte logran crear una experiencia que se disfruta de principio a fin. Aunque Xbox no lo promovió como merece, su calidad habla por sí sola.
CALIFICACIÓN: 9/10


Deja un comentario