Diamond Hans: To the Moon – Análisis: un salto a la locura

Hace ya 4 años tuvimos el lanzamiento de Diamond Hands: To The Moon en PC, una plataformero bastante exigente que tiempo después llegó a Nintendo Switch y ahora aterriza en Xbox.

Por lo que es el turno de la plataforma verde de conocer el sufrimiento que provoca su diseño de sus saltos milimétricos y su espíritu de que si fallas, volverás a comenzar. Así que iniciemos con la reseña de Diamond Hans: To the Moon para Xbox.

De Wall Street a la luna.

Aquí la historia es directa, debemos llegar a la Luna. No hay trasfondo profundo ni giros narrativos. Tu objetivo será subir y seguir subiendo, tramo a tramo, hasta coronar la cima y ganar el título de Diamond Hands.

La jugabilidad se construye sobre ese ascenso. Tenemos controles mínimos, izquierda, derecha y salto, entre más tiempo pulses salto, mayor será la distancia que recorras y qué tan bien perfecciones estos controles será la clave para continuar.

El juego exige precisión y sincronización, un error te manda de vuelta al inicio del recorrido, lo que hace que el aprendizaje sea por prueba y error, con un castigo claro y constante. Esto hace que la dificultad se dispare, generando una frustración que pone a prueba la paciencia, pero también refuerza la satisfacción cuando logras un tramo duro.

Paradójicamente, perder progreso se convierte en tu motor para continuar y te motivas para intentarlo una vez más. Esa mezcla de frustración y recompensa engancha a quienes disfrutan del reto, pero puede espantar a los que prefieren un avance sin tanto castigo.

En variedad, el diseño plantea una única escalada dividida en unos diez segmentos temáticos: arrancamos en un edificio inspirado en Wall Street, pasamos por robots, memes, salas de cine y algunas parodias para culminar en la Luna.

En cuanto a lo gráfico, el juego cuenta con un pixel art 2D retro, pero lleno humor, repleto de referencias financieras y guiños a internet que hacen más vistoso el ascenso. Cada segmento luce su propio tema y paleta, mientras que las animaciones de saltos y caídas le dan un aire cómico al juego.

Lo que no causa gracias es la eliminación del modo multijugador en línea, en Xbox tendrás juego local a pantalla dividida para dos personas, sin embargo, los escenarios no cambian, ni el reto disminuye, tan solo ahora serán dos personas sufriendo al unísono.

Finalmente, Diamond Hans: To the Moon encuentra en la dificultad su mayor virtud y su mayor barrera. Si gusta el dolorcito de perder progreso y reintentar hasta dominar el salto perfecto, el juego te dará todo lo necesario para disfrutarlo.

Pero si prefieres una jugabilidad sin tanto castigo desde el primer escenario te resultará aburrido, creería que en este caso se disfruta mirando a otros sufrirlo, Diamond Hans: To the Moon es ideal para streamers por su drama instantáneo.

Sin más que agregar, no olvides que el juego ya disponible en Xbox, Nintendo Switch y PC, con precio reducido cercano a los $21.000 pesos colombianos en Xbox y Steam, convirtiéndolo en una opción curiosa para sesiones cortas con sabor a “un intento más”.

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