Ninja Gaiden Ragebound – Análisis: acero y espíritu

Desde hace más de 35 años, Ninja Gaiden ha deleitado y hecho sufrir a los gamers, su dura jugabilidad es el eje central. Y hoy aquella tradición de dificultad y adrenalina encuentra nueva vida gracias al trabajo de The Game Kitchen, creadores de la saga Blasphemous.

A mi parecer, Koei Tecmo y Dometu, no encontraron mejor desarrollador para dejar en sus hombros el legado de la serie, estamos ante un homenaje vigente, pero accesible, con una riqueza visual de altísimo nivel y una jugabilidad que te engancha desde el primer minuto, pero basta de introducciones y continúa leyendo esta reseña de Ninja Gaiden Ragebound.

Cuando el mundo se vuelve cruel, nacen los héroes

Ragebound ocurre al mismo tiempo que Ninja Gaiden 4, por lo que Ryu Hayabusa no estará presente en esta aventura. Esta vez, el joven Kenji Mozu recibe la misión de proteger Japón –y el mundo entero– de una invasión demoniaca.

Es su travesía, Kenji se cruza con Kumori, una asesina del clan de la Araña Negra, al contrario de tener un conflicto, ambos crearán una amistad temporal para detener al Señor Demoniaco, quien planea emplear los tres cristales de energía para abrir portales y desatar el caos sobre la Tierra.

A pesar de que tenemos dos protagonistas, solo existe una campaña principal, Kenji y Kumori viajarán juntos por los escenarios colaborando en combate y superando los obstáculos. Ahora bien, creería que la forma en que sus habilidades e historias se entrelazan sería un spoiler, así que descubrirlo queda en tus manos.

A lo largo del viaje, los diálogos entre Kenji y Kumori aportan momentos de humor y pequeñas rivalidades, demostrando que, pese a sus diferencias de clanes, pueden cooperar frente a una amenaza mayor.

Acero y espíritu.

Ninja Gaiden Ragebound hace honor a los primeros juegos y tenemos un título de scroll lateral repleto de combates, desafíos y plataformas, donde saltar, esquivar y atacar son habilidades indispensables. La dificultad sigue siendo fundamental, aunque tenemos un mejor equilibrio; no sufrirás por errores mínimos como en el Ninja Gaiden original. Además, el título incluye opciones de accesibilidad que permiten que cualquier jugador, incluso los más pequeños, disfrute la intensidad sin frustraciones.

La sinergia entre Kenji y Kumori lleva la jugabilidad a otro nivel. Kenji es experto en ataques cuerpo a cuerpo, mientras Kumori domina los golpes a distancia usando kunais, aunque su uso requiere gestionar una barra de Ki. Kumori también participa en puzles contrarreloj que desbloquean el camino para Kenji, añadiendo variedad y cooperación.

Los combates contra jefes es uno de los puntos más fuertes del juego, deberás alternar el control entre Kenji y Kumori para superar patrones, ataques devastadores y mecánicas únicas, evitando la monotonía típica del género. Cada jefe exige precisión y estrategia diferente, haciendo que cada encuentro se sienta memorable.

Al finalizar cada nivel, recibirás una calificación según los demonios eliminados, tiempo y combos. Asimismo, tenemos retos extra que proponen condiciones más difíciles, y aunque son opcionales, tú y yo sabemos que el TOC se activará e intentarás pasar el nivel completándolos todos.

Dentro de los niveles deberás recolectar calaveras, escarabajos y pergaminos, estos serán tu moneda de cambio en la tienda de Muramasa. Este conocido comerciante de la saga, te ofrecerá talismanes que permiten personalizar tu experiencia, desde mejoras defensivas hasta habilidades de recuperación.

Para quienes buscan un verdadero reto, existen Talismanes malignos que pueden anular curaciones, restablecer el nivel al morir o eliminar orbes de vida y Ki. Usarlos incrementa la puntuación máxima y el rango final, pudiendo llegar al codiciado rango S++, a cambio de poner a prueba tu paciencia y habilidades.

Una vez completes la historia por primera vez, se desbloquea el Modo Difícil, una variante que transforma radicalmente el juego. Los enemigos adoptan nuevos patrones y mejoran su agresividad, las trampas cambian de ubicación y activación, y los puntos de recuperación se reducen considerablemente. La estructura del juego se altera tanto que, en muchos momentos, sentirás que enfrentas una aventura completamente nueva, exigente y renovada.

El lienzo del guerrero

En cuanto a lo gráfico, el pixel art de Ragebound asombra con cada detalle, desde los fondos tradicionales japoneses hasta los enemigos y los protagonistas. Nada se siente improvisado: los escenarios, efectos de luz y paletas cromáticas refuerzan la atmósfera de peligro y misterio, logrando que cada nivel sea un espectáculo.

La música sigue la línea ochentera de los inicios de la saga, pero lo suficientemente moderna para no tener tonadas de 8 bits. Cada canción acompaña la acción y cuida el ritmo en momentos clave. La parte gráfica y sonora forman un conjunto perfecto que refuerza la identidad de la franquicia y eleva la experiencia hacia un homenaje técnico excepcional.

Finalmente, por muy exigente que pueda resultar, Ninja Gaiden Ragebound logra equilibrar su legado de dificultad con modernidad y accesibilidad. La colaboración entre Kenji y Kumori crea algo que pocas veces vemos entre enemigos, sus habilidades, estilos de combate y diálogos se fusionan de tal manera que crea una experiencia viva, divertida y llena de matices.

Cada fase te invita a descubrir cómo el vínculo y la cooperación pueden superar cualquier desafío, convirtiendo la travesía en un homenaje memorable a la saga. Sin más que agregar, te recuerdo que Ninja Gaiden Ragebound ya está disponible en PlayStation 5, Xbox Series X|S, Nintendo Switch y PC vía Steam.

Deja un comentario