Dicen que en este mundo solo sobreviven los que nunca dejan de moverse. Y yo era uno más, un errante entre tantos, con mi moto como hogar y el asfalto como destino, y fue en uno de esos viajes solitarios que me llegaron rumores de un nuevo condado, un lugar donde estos viejos caminos parecían tener una nueva vida.
Y lo que empezó como una simple curiosidad, se convirtió en una travesía donde aprendí que, incluso en la oscuridad, siempre hay caminos por descubrir.

Capítulo I: Días pasados.
He vagado por el condado PS4 desde el 2019, y aunque conozco cada centímetro de este lugar y me siento seguro aquí, algo me decía que debía moverme, evolucionar. Así que tomé mi moto y me dirigí a este nuevo condado, donde se me prometió una mejora sustancial a lo que he vivido por 6 años.
Al cruzar la frontera, lo primero que noté fue el aire: más limpio, más nítido. Los árboles parecían más altos, las sombras más profundas y el horizonte más vasto. Cada rincón se me hacía familiar, solo que ahora tenía un brillo distinto, no tardé en encontrarme con viejos rostros, pero también con nuevas amenazas. Sabía que, aunque el camino era el mismo, la experiencia sería completamente diferente.

Y como si un déjà vu se volviera realidad, de nuevo conocí a Deacon St. John, un tipo marcado por la tragedia y la esperanza. Una vez más me contó la historia de su esposa, Sarah, y cómo el paso del tiempo hizo que su promesa por reencontrarse se desvaneciera. A veces pienso que su voluntad de seguir adelante -por amor, por lealtad o por simple terquedad- es lo único que lo mantiene en pie.
Capítulo II: Días de sangre y esperanza.
Nunca te acostumbras a los freakers. Los ves a lo lejos, moviéndose como manadas hambrientas bajo la luna, y sabes que un solo error puede ser el último. Por esto aprendí a moverme en silencio, escondiéndome entre los arbustos, tan solo saliendo para atacar e ir acabando uno a uno a estos engendros.
Pero hay noches en que los gritos de los engendros parecen no terminar nunca, y sabes que debes enfrentarte a una horda. Afortunadamente, no estoy solo, incluso el Coronel Garrett, Alkai o Buzzer se unirán para acabar con esta plaga.


Days Gone Remastered incluye un modo Horda donde puedes elegir a varios personajes del juego y enfrentarte en diferentes escenarios a este ejército de monstruos.
En medio de tanto caos, la paz se vive en los campamentos, pequeños mundos con sus propias reglas, allí la moneda de cambio es la confianza. Esta se gana al cumplir con varios recados, como recolectar orejas de freakers, cumplir entregas, abastecer la cocina, etc. Luego de que tu estima suba, los vendedores te darán acceso a más y mejores productos o mejoras para la moto.
A pesar de lo acogedor de los campamentos, salir al campo es una necesidad constante para cualquier errante. Limpiar nidos de freakers se vuelve parte de la rutina. Activar los puestos de control de NERO es vital, allí se guardan inyecciones que mejoran cuerpo y mente. Y no faltan los campamentos de bandidos, lugares que hay que limpiar para que el condado sea un poco menos hostil.

Todo esto hace que este nuevo, pero conocido viaje sea tan emocionante como desafiante. Cada salida al campo, cada enfrentamiento y cada regreso al campamento renuevan la sensación de estar siempre al límite, pero también de estar vivo.
Capítulo III: Días renovados.
En este nuevo condado, los amaneceres parecen más brillantes y las noches más oscuras. Con solo detenerte un momento, puedes ver hasta el más mínimo detalle en la carretera. La moto ruge con fuerza y responde a cada impulso, acelerar es aún más inmersivo, tus manos sienten la fuerza del acelerador y el freno. (Soporte completo para DualSense)
Los sonidos también han cambiado; el viento entre los árboles, el crujir de las ramas bajo las ruedas y el eco de las hordas en la distancia te envuelven como nunca antes (Tempest 3D AudioTech). Además, los rostros de quienes te encuentras en el camino muestran cicatrices y emociones con una claridad que antes no existía. (2880p en PS5 Pro -2160p en PS5) Todo en este condado se siente más vivo, más inmediato, como si el mundo hubiera despertado y ahora te invitara a recorrerlo con nuevos ojos.





Epílogo: Días que merecen repetirse.
Mi tiempo en este lugar ha terminado, así que a todos los errantes que aún dudan y leen estas palabras, les digo: este condado merece ser recorrido de nuevo. Days Gone Remastered es más que una simple mejora; es una segunda oportunidad para vivir la carretera, enfrentar el horror y encontrar esperanza en medio del caos.
Sé que llegar a este condado tiene su propio peaje. Diez dólares (43.000 pesos colombianos aprox.) es el precio para cruzar la frontera y disfrutar de todo lo que ofrece este mundo. Pero es un pago justo por la experiencia, por la oportunidad de volver a recorrer estos caminos y sentir que, a pesar de los años, aún quedan historias por vivir.

EN RESUMEN
Days Gone Remastered, es el juego ideal para aquellos que desean volver y la excusa perfecta para los que conocen por primera vez este mundo
CALIFICACIÓN: 9/10


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