Blue Prince – Análisis: La herencia de Mr. Sinclair

Reseña en español de Blue Prince.

Corpo shooters genéricos sin alma, remasters que nadie pidió, y toneladas de shovelware generados por IA: ese es el desalentador panorama actual de los videojuegos. Afortunadamente, todavía existen estudios independientes que ofrecen experiencias únicas y buscan ir más allá de lo conocido.

Por esto, hoy te presento un juego que ha encontrado en el género roguelike no solo la base de su jugabilidad, sino también la manera perfecta de contar su historia. Así que, sin más preámbulos, acompáñame en esta reseña de Blue Prince.

La herencia de Mr. Sinclair.

La aventura comienza cuando el excéntrico Barón Sinclair, fallece y en su testamento te hereda la mansión de Mt. Holly. Contrario a la típica trama de casas embrujadas con siniestros mayordomos, no vas a tener que quedarte una noche a pasar miedo.

Tu tarea será encontrar la habitación número 46 en una casa que tiene 45 habitaciones, un reto que dictaminará si eres digno de heredar esta lujosa edificación o, por el contrario, vas a tener que alquilar un diminuto apartamento donde la cocina queda al lado de tu cama.

 Vista exterior de la imponente mansión de Mt. Holly en Blue Prince.

Durante tus múltiples viajes a este lugar, el juego te irá dando pistas de cómo era la vida de tu tío abuelo (el barón Sinclair) y el trato que tenía con el resto de la familia, sin embargo, esta narrativa se cuenta a través de notas, libros, y el propio diseño de las habitaciones.

Y debido a la aleatoriedad de estas últimas, no tenemos un hilo conductor predeterminado; lo que cada jugador descubre de la historia depende completamente de su recorrido. Los eventos, las pistas y los fragmentos narrativos se revelan de manera única para cada persona.

Interior de una habitación en Blue Prince.

Y pese a que dependemos del azar, poco a poco la propia mansión, se va convirtiendo en un personaje que va dejando migajas de información, para que maquines en tu mente esta historia llena de intriga.

¿Qué hace tan especial a Blue Prince?

La respuesta a esta pregunta reside en su fascinante jugabilidad. La forma en que progresamos a través de esta mansión genera una adicción que nos mantiene pegados al control durante horas.

Blue Prince te deja en un vestíbulo de posibilidades, inicias dentro de la mansión con tres entradas a la aventura, cada vez que te acerques a una puerta, el juego te dará tres opciones de construcción de forma aleatoria. Según lo que elijas, puedes seguir construyendo, siempre y cuando tu nuevo cuarto tenga una puerta y esta te conduzca a un espacio vacío en la mansión.

Esto no quiere decir que construir sea gratis, ciertas habitaciones tienen un costo en Gemas, que se consiguen por supuesto en otra habitación. Esto hace que empieces a construir de forma estratégica y también que vayas aprendiendo de los errores.

Por otra parte, tu recorrido no solo se basa en construir, deberás conseguir las ya mencionadas gemas, llaves para abrir puertas o cofres, y dinero para comprar ítems que te ayudarán a acceder a nuevos cuartos o completar los acertijos.

Objetos como el martillo, la pala o el detector de metales no volverán contigo cuando comiences un nuevo día, así que construye un closet de abrigos para poder guardar y reclamar objetos.

Pero cuidado, recorrer esta mansión tiene un precio extra. Al inicio de cada día, se te darán 50 pasos, que se irán acabando uno a uno, cada vez que entras a una habitación, haciendo que deambular sin rumbo fijo no sea una opción.

Al terminarse tus pasos te irás a descansar y todo tu progreso en la mansión se borrará, quedas tan solo con el conocimiento aprendido, haciendo que cada día llegues más lejos e incluso liberes mejoras permanentes como construir cuartos fuera de la mansión o iniciar el día con 70 pasos.

El elemento final de este espectacular juego son sus acertijos y cómo van evolucionando con el tiempo, por ejemplo en las salas de billar empiezas sumando y restando, para terminar sacando una calculadora científica en el día 40.

puzle de dardos en la sala de billar de Blue Prince.

También deberás resolver el clásico puzle de Calabozos y Dragones, donde alguien solo dice verdades y otro solo mentiras. Usar una lupa para conseguir la clave de una caja fuerte e incluso aprender de química para activar un generador.

De principio a fin el juego te mantendrá al borde de tu asiento, mientras consumes la menor cantidad de pasos, gestionas tus gastos de gemas, llaves y dinero, todo mientras un enrevesado acertijo se mantiene en tu mente.

El misterio está en los detalles.

En cuanto a lo visual, Blue Prince tiene un estilo de arte muy particular, técnicamente es un cell shading tipo Borderlands, pero se inclina un poco más hacia el comic. Además, su paleta de colores absorbe al juego en un aura misteriosa, dándole más profundidad a los puzles y a la exploración.

El sonido no carece de encanto, melodías sencillas que van acompañando la presión de quedarte sin pasos o sin llaves para continuar. No obstante, se queda corto si lo comparamos con la calidad de los demás apartados.

Lastimosamente y el único fallo de este juego es su nula localización al español, es más, ni siquiera está en francés, un idioma obligatorio para la mayoría de videojuegos debido a una legislación del país galo.

Y rompiendo esta barrera del idioma, Blue Prince se alza como una joya dentro del panorama independiente. Su inteligente combinación de exploración roguelike más unos acertijos que retaran tu mente sin llegar a la frustración, lo convierten en una experiencia memorable que te mantendrá enganchado día tras día. Si buscas algo fresco, desafiante y con un encanto misterioso, no dudes en abrir las puertas de Mt. Holly.

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