Modulus: Factory Automation – Análisis: sin límites

La mejor prueba para saber si un juego es bueno o no es que te haga perder la noción del tiempo. Te digo esto pues me pasó algo bien extraño con Modulus: Factory Automation y es que mi primera partida duró más de seis horas, y la única razón por la que paré fue porque mi cuerpo lo exigió, no porque el juego me lo pidiera.

A diferencia de muchos juegos del género, en Modulus los recursos son ilimitados. No hay costes de construcción, no hay temporizadores y puedes crear cualquier máquina de forma inmediata. Lo que importa, y lo que realmente te pondrá a pensar, es cómo transformas la poliroca, la materia prima principal, en módulos, datos, droides y demás pedidos que te haga la Colonia.

La historia te pondrá en los zapatos de Dédalo Uno, un ser creado con el único propósito de construir droides para esta Colonia. Y ya. El juego no te da más detalles de su trasfondo, ni te ofrece grandes revelaciones narrativas, porque sabe perfectamente que el gameplay es el verdadero protagonista.

Ahora bien, crear la línea de producción no es tan simple como suena. Pues para producir los recursos y módulos necesarios de cada edificio, primero debes convertir la poliroca en cubos de 8×8 y con este nuevo elemento moldearlos mediante cortadoras, ensambladoras y hasta ponerles color.

Por ejemplo, tendrás que convertir este pequeño cubo en…

…Este módulo. Y para eso necesitarás cortar muchas veces, troquelar, pintar y finalmente ensamblar las partes.

A medida que avanzas, las exigencias crecerán, por lo que necesitarás líneas de suministro que combinen varias cortadoras, troqueladoras y múltiples ensambladoras para crear diseños que exprimirán al máximo tu inteligencia espacial.

A diferencia de los recursos, el espacio de construcción no es ilimitado y conforme vas creando nuevas líneas, el espacio empieza a apretarse. Por lo que tendrás que comprar una nueva isla, pero estas solo se pueden adquirir con permisos especiales, que solo te darán cuando subas de rango, así que siempre estás pensando en dos cosas al mismo tiempo, optimizar lo que tienes y prepararte para lo que viene.

El ciclo de día y noche hace que tu pequeña fábrica automatizada se sienta más viva.

La progresión viene ligada a un árbol de tecnologías donde, a cambio de Concentradores de Datos grises, azules o amarillos, liberarás nuevas máquinas que harán tu trabajo más fácil y eficiente. Para obtenerlos más rápidamente, te sugiero completar los Retos, en esta pestaña te pedirán construir distintas formaciones de bloques y, si dejas la línea funcionando hasta entregar al menos 800, recibirás bonos de experiencia y concentradores adicionales que aceleran tu progresión de forma considerable.

Fuera del modo historia, existe un modo creativo que elimina por completo las líneas de suministro y te entrega generadores de recursos para que experimentes con total libertad. Es el espacio perfecto para quienes quieren construir paisajes, letreros o probar configuraciones sin restricciones.

Yo, con la poca imaginación que tengo, pude construir esto y no me imagino lo que la comunidad terminará creando en los próximos meses.

A pesar de los grandes aciertos, hay elementos que pudieron ser mejores, como la identificación de los edificios de producción, tal vez un holograma en el techo o hasta un letrero. También hace mucha falta una mezcla del modo creativo con el modo historia, donde pudiéramos centrarnos en los Retos; eso hubiera sido espectacular.

En cuanto al rendimiento, en nuestro PC de pruebas, el juego se mantuvo en unos 180 fps muy estables a 2K sin importar cuántas islas o líneas tuviéramos activas. Uno de los detalles más bonitos que tiene es que puedes acercarte completamente a tus construcciones y verlas en acción como una pequeña ciudad automatizada, sin que el juego oculte sus modelados ni pierda detalle.

Otro de los puntos débiles de Modulus es su banda sonora, o más bien la falta de ella. Apenas suena una tonada de fondo muy leve, y aunque entiendo que la intención es mantener un ritmo calmado, el juego merecía música con algo más de fuerza.

Finalmente, Modulus es una de esas gratas sorpresas independientes. Por supuesto, no es para todo el mundo, pero para quienes quieran construir sin preocuparse por presupuestos, materiales o temporizadores, es una joya que merece ser descubierta.

Sin más que agregar, te recuerdo que Modulus: Factory Automation ya está disponible en exclusiva para PC vía Steam y también cuenta con una demo gratuita para que lo pruebes antes de decidirte.

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