Para aquellos que son ajenos a la saga Dragon Quest, el lanzamiento del remake de la tercera entrega, previo a los dos primeros juegos, resulta poco común. Pero todo tiene una razón de ser, y es que Dragon Quest 3 es el inicio cronológico de la saga, y para mí jugarlos así es la mejor forma de conocer la trilogía de Erdrick.
Sin embargo, no voy a negar que, luego de jugar el 3, volver al 2 y luego al 1 hace que la jugabilidad empiece a sentirse algo desactualizada. Aun así, revivir estas historias es un viaje directo a la nostalgia, mientras que los nuevos jugadores conocerán las bases del JRPG moderno. Pero basta de introducciones, iniciemos con la reseña de Dragon Quest I & II HD-2D Remake.

Dragon Quest I Remake, el verdadero precursor del JRPG
Muchos pensarán que Final Fantasy es el juego que popularizó los JRPG, y en parte tienen razón, pero fue la séptima entrega la que llevó el género al gamer casual. Ya diez años antes, la saga nos había dado seis historias cargadas de magia. Sin embargo, Square tenía un gran rival llamado Enix.
Un año antes del lanzamiento del primer FF, Enix lanzó Dragon Quest y se volvió una revolución en Japón. Tres años después, Nintendo hizo la traducción y lanzó Dragon Warrior en EE. UU., lo que permitió que la saga se popularizara de forma exponencial.
Esto se debió a su espectacular historia, que nos cuenta cómo el heredero de Erdrick ha regresado luego de cien años, justo cuando el mundo comienza a sufrir por el aumento de la agresividad de los monstruos y los rumores del regreso de Draconarius, un ser de gran poder que fue derrotado por el legendario guerrero.

A diferencia de Dragon Quest II y sus secuelas, esta primera entrega es un viaje en solitario. Aquí no contamos con compañeros que aligeren la carga de nuestra titánica tarea. Solitos deberemos viajar por el continente de Alefgard, enfrentando monstruos, explorando ruinas y reconstruyendo la esperanza de un reino sumido en la oscuridad.
El combate es por turnos, y la mayoría del tiempo lucharemos en desventaja numérica, por lo que deberás estar muy pendiente de tus puntos de vida y tus puntos mágicos. Saber cuándo atacar, defenderse y curarse es vital, incluso con las criaturas más básicas.

Y es que Dragon Quest sufre de subidas de dificultad sin avisos. Puedes estar eliminando monstruos afuera de una mazmorra sin problemas, y cuando entras en ella, hasta un burbujilimo te puede eliminar. Por eso el grindeo es algo constante y pesado, sobre todo en la recta final del juego.




Dragon Quest II Remake, más que una simple secuela
Tan solo un año después, y de nuevo exclusivo para Japón, llegó Dragon Quest II. Esta nueva entrega, lejos de limitarse a mejorar lo visto en el primer DQ, agregó nuevos sistemas y amplió el mundo, dándonos una aventura con múltiples protagonistas y una libertad que, para la época, era algo nunca antes visto.
Cien años después de la derrota de Draconarius, el linaje de Erdrick se ha dispersado por el mundo y ha fundado tres reinos principales. El primero es Centrumbría, seguido del Reino de Cannock y finalmente Arroyo Luna, un reino dedicado a la magia y la hechicería.
Al ser todos descendientes de Erdrick, ni siquiera el concepto de guerra existe. Todo es paz y armonía en el mundo. Sin embargo, el Sumo Sacerdote Hargon ha creado un culto a Malroth, una deidad que busca sumir a Alefgard en la oscuridad.

Poco a poco Hargon fue ganando adeptos, especialmente entre los monstruos, hasta formar un ejército tan poderoso que arrasó Arroyo Luna, asesinó a su rey y redujo la región a cenizas. Milagrosamente, la princesa logró escapar y alertar a las otras dos naciones.
Este desafortunado evento marca el comienzo de una aventura en busca de Hargon y su culto. Los dos príncipes y la princesa (más un cuarto miembro sorpresa) deberán viajar por todo Alefgard, mientras reúnen artefactos mágicos que les permiten avanzar y derrotan a los lugartenientes de Hargon.

A diferencia del primer DQ, esta secuela cuenta con un mundo más extenso, e incluso tenemos la oportunidad de viajar en barco. Esto permite vivir una aventura menos lineal. Aunque la libertad no es total, igual debemos seguir la historia.
Ya con cuatro miembros, el combate es un poco más sencillo, sobre todo si activas las acciones recomendadas y puedes atacar directamente el punto débil del enemigo. Pero esto no quiere decir que el grindeo se haya acabado. Los picos de dificultad todavía están presentes.

De hecho, vas a tener que pelear más que en el primer juego, porque cuando se suman nuevos personajes al equipo, no se igualan automáticamente. Cada uno llega con un nivel que el juego considera adecuado para ese momento, lo que puede dejarte con un grupo bastante desbalanceado.




Dragon Quest I & II HD-2D Remake, un bello vistazo a la nostalgia
Revivir estos clásicos no sería igual sin el espectacular HD-2D. El pixel art luce increíble. Tanto los protagonistas como los monstruos y NPC están llenos de detalles. Los interiores 3D también tienen el mismo nivel de cuidado, y el uso de luces y sombras se ve aún mejor al llevar una antorcha. Sin embargo, los escenarios exteriores se quedan cortos. Muchas veces cruzas grandes espacios vacíos solo para avanzar de un punto a otro.


Este juego no tiene puntos negativos importantes, pero sí tiene sus fallas. Por ejemplo, la velocidad del personaje y del barco es baja, lo que hace que recorrer estos grandes mapas llenos de combates aleatorios pueda desesperar por momentos.
Algo que siento que se desperdició es que, después de pasar el primer juego, no se obtenga ningún incentivo para el segundo. Ni un ítem ni equipo especial que le recuerde al mundo que derrotamos a Draconarius.
En cuanto a mejoras de calidad de vida, muchas resultan útiles, pero hay algunas ausencias notables. El ritmo puede bajar bastante debido a la cantidad de combates aleatorios, y no hay posibilidad de apagarlos. Por suerte, hay autoguardados que se activan después de entrar o salir de los pueblos y después de los combates.
Entre los agregados tenemos un par de nuevas mazmorras, jefes adicionales y pequeñas subtramas. Estas expanden el lore y dan más motivos para explorar el mundo. Y para no perdernos al explorar, existe la opción de añadir un marcador de misiones que te indica claramente a dónde ir.

Este remake también agrega voces en inglés y japonés, más texto en español y varios idiomas más. Esto es un alivio, y no se repite el tropiezo que tuvimos con Final Fantasy Tactics: The Ivalice Chronicles, que dejó por fuera a todos los gamers hispanohablantes.
Finalmente, Dragon Quest I & II HD-2D Remake es una gran remasterización y una lección de historia que nos enseña las bases tanto del gaming actual como de los JRPG. Es la ocasión perfecta para redescubrir dos relatos que, a pesar del paso del tiempo, conservan toda su fuerza, encanto y capacidad de sorprender.
No olvides que el juego ya está disponible en PlayStation 5, Xbox Series X|S, Nintendo Switch y en PC vía Steam.

EN RESUMEN
Dragon Quest I & II HD-2D Remake resurgen con una presentación visual impecable junto con mejoras jugables, ofreciendo un homenaje respetuoso a los orígenes del JRPG, ideal para veteranos y nuevos jugadores.
CALIFICACIÓN: 9/10


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