Metal Gear Solid Delta: Snake Eater – Análisis: Kojima estaría orgulloso

En su lanzamiento original, Metal Gear Solid 3: Snake Eater se convirtió en una de las joyas más grandes de PlayStation 2. Por esto tuvimos una remasterización años después y, más tarde, en la reciente Master Collection, todo esto confirmó lo que muchos sospechábamos: es una obra maestra que trasciende generaciones.

Sin embargo, siempre quedó la espinita de ver a Big Boss con gráficos de última generación. Por suerte, Konami finalmente dejó atrás sus pendejadas pachinkos y hoy nos ofrece una aventura, que volverá a ser un hito en los videojuegos, pero basta de introducción e iniciemos con la reseña de Metal Gear Solid Delta: Snake Eater.

De virtuoso a come-serpientes.

Esta es una historia que conocemos desde hace más de 20 años, pero aquí vamos de nuevo: Metal Gear Solid Delta comienza con la Virtuous Mission, en plena selva soviética. En ella, Naked Snake debe infiltrarse en el complejo militar de Tselinoyarsk para rescatar a Nikolai Sokolov, un científico clave en el desarrollo de armas de destrucción masiva.

Pero todo cambia drásticamente cuando la misión es abortada tras la traición de The Boss, la legendaria mentora de Snake. Tras ser derrotado brutalmente por ella, terminamos heridos, con el cuerpo —y el orgullo— destrozados. Snake apenas sobrevive, pero la esto no ha terminado y debemos regresar.

Ahora la misión Snake Eater da comienzo, esta no solo conserva como objetivo el rescate de Sokolov, sino que añade una carga aún más pesada: eliminar a The Boss. Para sobrellevar la travesía, Snake contará con el apoyo constante de su equipo vía radio.

El Major Zero será el encargado de la coordinación, Para-Medic compartirá su conocimiento sobre flora y fauna, y Sigint aportará información técnica sobre armas y dispositivos. Aunque estemos en una misión que puede desatar una nueva Guerra mundial, cada conversación agrega pequeños detalles de humor que harán más llevadera la aventura.

En las sombras aparece EVA, una aliada misteriosa que nos ofrecerá ayuda y compañía en los momentos críticos. Su interacción con Snake oscila entre la atracción sexual y la desconfianza, generando una dinámica muy madura y realista.

Pero si hay algo que realmente marca la experiencia son los enfrentamientos con los miembros de The Cobras. Cada jefe es un duelo memorable: The End, un francotirador que convierte el combate en un juego de paciencia y estrategia; The Fear, maestro del camuflaje y la agilidad; y The Pain, cuyo control sobre enjambres de abejas transforma la batalla en algo tan extraño como inolvidable.

Así, Metal Gear Solid Delta revive una historia atemporal, donde las misiones, los aliados y los enemigos se mezclan para crear una experiencia profunda de espionaje y emoción. La selva soviética de Tselinoyarsk vuelve a retar nuestra habilidad y memoria, recordándonos que algunas historias merecen ser vividas una y otra vez.

¡Snaaaaaaaake!

En Metal Gear Solid Delta, la jugabilidad se mantiene intacta y el porcentaje de camuflaje sigue siendo clave. Este varía según el uniforme que escojas y el patrón que te pintes en la cara. Vestirse acorde al entorno puede hacerte prácticamente invisible, mientras que una mala combinación te delata de inmediato.

Para que no estés pausando a cada rato para cambiarte de ropa, ahora al mantener pulsado arriba en el Dpad, se te mostrarán diferentes combinaciones de uniforme y cara según el terreno donde te encuentres.

Para mejorar tus opciones de supervivencia tendrás un arsenal de herramientas como sensores de proximidad, gafas de visión térmica o nocturna para detectar trampas y enemigos, por supuesto está la clásica caja de cartón, aportando un pequeño toque de humor.

También tenemos armas de todo tipo para combatir, pero el sigilo siempre será la mejor opción para continuar, es más, según la dificultad es posible que mueras tras una sola ráfaga enemiga. Para el combate cuerpo a cuerpo tenemos el CQC pudiendo derribar y someter a los enemigos e incluso hacer pequeños interrogatorios, aunque no siempre es perfecto: su rango puede fallar y dejarte golpeando al aire en los momentos críticos.

Otro de los fallos ocurre cuando Snake es derribado y, al incorporarse, a veces queda atado a posturas incómodas que impiden contraatacar de inmediato. Además, el combo de puño, puño, patada no ha sido optimizado y muchas veces hacer este combo no sirve de nada frente a enemigos derribados o aquellos que no estén directamente frente a nosotros.

Debemos ser sinceros, algunas cosas saldrán mal y Snake resultará herido, y aquí las lesiones requieren atención manual: no desaparecen con solo tomarte una poción. Tendrás que vendar, suturar cortes o tratar fracturas y hasta tomar antídotos para venenos.

Todo se hace desde el menú de cura, y no debes preocuparte por heridas mal sanadas, la propia interfaz te irá indiciando qué necesitas hacer y en qué orden para recuperarte.

Y hablando de recuperación, la resistencia se irá agotando lentamente con cada acción que realices, para mantenerla será necesario cazar animales y comértelos. Si la barra cae demasiado, la puntería se resiente, los disparos se desvían y se dificulta tanto el sigilo como el combate, así que piérdele el asco a las ranitas y comételas.

En esta entrega también encontraremos los clásicos coleccionables, fuera de las ranas Kerotan, vas a tener que encontrar a los patos GA-KO, mucho más difíciles de descubrir.

Un añadido curioso en esta entrega es el modo Snake vs. Monkeys, donde en un tiempo muy limitado deberás atrapar a los traviesos simios de la saga Ape Escape. Este reto pondrá a prueba tu paciencia al máximo; si en el modo historia el control puede sentirse algo impreciso, aquí esa imprecisión se nota aún más.

La velocidad y agilidad de los simios te harán sufrir como nunca, mientras el temporizador te recuerda implacablemente, segundo a segundo, que quizás no eres tan hábil como pensabas.

Finalmente, Metal Gear Solid Delta: Snake Eater es sin duda el renacer de un clásico, manteniendo la esencia y profundidad de la historia original mientras aprovecha las capacidades gráficas y de jugabilidad actuales.

Su combinación de sigilo y supervivencia revive un legado que sigue intacto después de décadas. Esta versión logra combinar nostalgia con mejoras modernas, entregando una experiencia digna tanto para veteranos como para quienes lo descubren por primera vez.

Sin más, te recuerdo que Metal Gear Solid Delta llegará el próximo 28 de agosto y estará disponible en PlayStation 5, Xbox Series X|S y PC vía Steam, las preordenes ya están abiertas en todas las plataformas.

Una respuesta a “Metal Gear Solid Delta: Snake Eater – Análisis: Kojima estaría orgulloso”

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